Un niño peruano

Esta suricata sin tiempo escribe sobre uno de los personajes más controvertidos de la sociedad peruana: Mijael Garrido Lecca.

Hace ya unos años, recuerdo que un profesor de Periodismo me habló maravillas de Mijael Garrido Lecca. Embelesado por su rostro infantil, su disimulada barbilla y su elocuencia capitalina al momento de erguir sus palabras, nos decía que él era un ejemplo a seguir. Un emprendedor. Un visionario. Su columna le había dado un status no merecido de líder de opinión; su portal Altavoz, mal diseñado, con un uso del código dudoso, el de un Director. En otras palabras, Mijael era lo que muchos periodistas tardan años en conseguir a base de reportajes, entrevistas y amanecidas: alguien.

Yo mismo le di like a su página. Porque es bueno para un periodista saturarse de información. Porque más que investigadores somos buitres que forman sus jorobas frente a un monitor. Y desgarrar, voltear, un click, cinco años de carrera. Altavoz, el nuevo bastión informativo del país, el Hildebrant en sus trece para el millenial promedio, existía.

Gradualmente, todo se difuminó. Entró a la tele. Discutió con Magaly. Fue socio de Sigrid. Oh, alabada nuestra nueva guardia, que recomendaban Chéjov en un canal que factura con los escándalos de la farándula. Porque todos sabemos que por cada libro que uno lee el coeficiente intelectual se incrementa ¿cierto? Y, poco a poco, el chico maravilla, entre cambios de horarios y acompañantes, soltó exabruptos. Momentos llenos de vergüenza ajena hicieron que dudáramos su inteligencia. ¿Cómo no recordar el famoso periodismo de conversación o el ataque pasional a Veronica Mendoza (que no es precisamente santa de mi devoción)? Frente a cámaras, nuestro Jaime Bayly descafeinado se convirtió en el Capitán Doofy.

Enumerar los errores y giros de guion dignos de Arrested Development sería exhaustivo. Además, en estas dos semanas un informe realizado por el portal de periodismo de la Católica ya provocó que las redes sociales en este país explotaran. «Mijael Garrido-Lecca: ¿Un mitómano al Congreso?» era el título del texto que Alexandra Ampuero, con colaboración de Alexa Pinedo, pusieron a la luz pública. En el mismo, exploraban a lujo de detalle todas grietas que la estatua de nuestro Garrido Lecca más jocoso poseía. Se ha convertido, a mi humilde opinión, en la nota del año. Reconocidos programas como ‘Moloko’ hablaron de ello y motivó a que Juan Manuel Robles escribiese una acertada columna en ‘Hildebrant en sus trece’ sobre nuestro héroe capitalino. Asimismo, desató esta suricata.

La mayor parte de las personas en internet, creo yo, ven a Mijael Garrido Lecca como un comediante. Basta entrar a cualquier publicación que realice. Sus estados son el punto de ebullición de varios memes y bromas. A veces muy acertadas; otras se confunden con el agravio (las cosas como son).

Ver el feed del disque profesor de la San Marcos debería ser considerado una actividad recreativa. Altos comentarios. Punzantes textos. Allí están nuestros mejores guionistas de comedia, no escribiendo para mini-series como ‘De vuelta al Barrio’.

Y aun así, puedo decir Mijael es la expresión más pura del Perú. El Peruano más perfecto.

Robles lo mencionó en su columna. La solidificación de la mentira sostiene a este Perú farandulero, donde alguien como Chibolín podría gobernar ínsulas, o, como a mí me gusta llamarle, un México flácido. Y Mijael es precisamente la representación, más allá de la mentira, del Perú donde las oportunidades se dan en relación al color de tu apellido. De no ser quien es él, no sería más que un alumno aplicado en la universidad. Esos a los que los catedráticos felicitan por la labia, pero que se quedan viviendo ficciones de grandeza resignadas a un cubículo. Digo, ¿cómo puede ser noticia nacional un candidato de plástico que ni si quiera puede programar su página web correctamente?

Él es todos nosotros. El «por favor, jálame a esa chamba», el «pásame tu contacto»: el eterno recomendado. Y no hay que mentir, en algún momento hemos obtenido ese gran favor debido a las personas que conocemos. Porque el networking es tan o más importante que la profesionalidad. Porque puedes leer, hermano, pero si no aprietas las manos indicadas, fracasaste de por vida. De no ser así, ¿cómo más? Ustedes saben a qué me refiero. Luego nos quejamos, nos indignamos porque un fiscal le haya conseguido una chamba al familiar de un hermanito.

Mijael es no más ni nada menos que un niño. Y nosotros hemos sido sus niñeras. Lo hemos consentido. Lo hemos alabado. Hemos hecho del Perú su parque de diversiones. Porque es fútil hacerte ese tipo de enemigos. Porque si el niño llora, siempre hay una madre o un padre que nos clausura el local.

La infancia, sin embargo, tiene el gran problema de ser pasajera. Cuánto me gustaría seguir construyendo aviones de papel en los parques; cuánto amaría nuestro profesor de Derecho favorito seguir tomándonos de cojudos. Es momento de crecer, de que este espantapájaros deje de ser relevante y acabar con las huevadas.

Lee estos enlaces que son de alta importancia:

http://somosperiodismo.com/mijael-garrido-lecca-un-mitomano-al-congreso/?fbclid=IwAR2bZQSD8mSP7B2suGzrMwcU2JCKQ7MPr9kyf_FdL2zoo6mDZCiUxGtj10I

https://web.facebook.com/juanmanuel.robles.12/posts/10157402061332771

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cerrar
Perfiles en Redes Sociales