Suricatas en Ica

El Letargo

Esta ha sido la suricata más difícil que he tenido que escribir. La ocasión amerita un repaso no solo del año, sino de la década, aunque para la RAE la próxima inicie recién dentro de 368 días. Podría hablar de mi admiración por el movimiento feminista y cómo han logrado que un himno que, aun satirizado en las redes sociales, ha generado un gran impacto. Podría defenestrar a los políticos con los cuales no simpatizo. Podría rezar para que el mundo cambie y tome consciencia de que nos estamos agotando a nosotros mismos. Sin embargo, tal vez sería en vano tratar de ocuparlo todo.

En este año hemos visto a una Latinoamérica rebelde, agresiva, contestataria. En otras palabras: valiente. Hemos visto cómo los chilenos han protestado por la injusticia social de su país; cómo los peruanos han festejado la disolución de un congreso bananero; cómo los bolivianos hicieron que Evo Morales saliese de la silla de mando; y más acciones loables que recorrieron estos andes. Este hemisferio ha acaparado titulares en todo el mundo.

Pero tal vez sea muy optimista e incluso inocente afirmar que vivimos épocas de cambio en un mundo que se desgasta. A veces lo creo. Vivimos en el progreso, la época que nuestros padres soñaron para nosotros, en un mundo lleno de ciencia. No obstante, es muy difícil articular esa palabra cuando uno se percata que, además, nos hemos hecho devotos de lo inmediato y que vivimos en un mundo plagado de imágenes saturadas por la mercadotecnia. Sí, esta ha sido una suricata muy difícil de escribir.

A fin de año, los cohetes sonarán de nuevo. Lo sé. E iniciará otra vez este ciclo de arrepentimientos y convicciones. Por sólo poner un atroz y mortuorio ejemplo, seguramente, a solo días del 2020, o incluso horas, una mujer más muera. Y los diarios de nuevo alarmarán a la población, cotizarán con los likes de una publicación en Facebook e Instagram. ¿Qué más? Yo no sé. Entraremos luego en la misma charla, plétoras de intelectuales en la redes sociales debatirán, pero ¿cuándo cambiaremos? Un trozos de papeles —o unos párrafos— en sí no cambian el mundo. Necesitamos personas que interpreten los discursos, los conviertan en políticas y allí, sólo allí, se logrará un verdadero cambio.

Las respuestas están en la educación, en que se nos enseñe a cómo coexistir en esta sociedad. Dicho de otro modo, en la política. En este letargo que vivimos, donde unos persisten en las calles reclamando sus derechos y otros toman fotos para Instagram o son expertos únicamente detrás del teclado, hay mucho por hacer.

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