Con ver el Congreso bastó

Esta suricata recuerda la breve conversación que tuvo con un amigo luego de haber presenciado las Elecciones Congresales Extraordinarias 2020. Sucesos sorpresivos hicieron aquel día irrepetible.

—Ya lo vi todo, manito —me dijo Emilio.

—¿Por qué somos cojudos? —le contesté—. ¿Es real? Sigo sin creerte.

—No lo entiendo.

—El FREPAP fue más que la izquierda unida, concha de su madre —escribí. Luego reí—. Cagaron al APRA.

—Ja, ja, ja. Se cagó Garrido.

—Sí.

El conteo rápido ya estaba al 95%. Mientras el mundo estaba preocupado por un virus de origen asiático, nosotros mirábamos desconcertados el muro de Facebook, las pantallas de televisión o, en su defecto, los portales de noticia. Acción Popular, un partido decapitado, había ganado las elecciones. Podemos Perú estaba en un estado optimista. Días después, nos daríamos cuenta que Urresti, su fragante estrella, un político que juega a ser payaso y viceversa, había sido el congresista más votado. 490 mil aproximadamente habían tachado su número. Toda una pantomima.

Decir que el Congreso está atomizado puede ser una afirmación descuidada o un vaticinio audaz. Está fragmentado. Pero, eso sí, hay intereses en común. Imposible hacer interminables sesiones, ¿cierto? Luego lo sabremos. Todo puede pasar. Como que el FREPAP haya tenido un porcentaje considerable en las votación, por ejemplo. Tal vez por un impulso nihilista. Tal vez por la comedia. Tal vez porque hicieron campaña donde internet no llega. Tal vez porque esos hombres, que para Juliana Oxenford no son dignos de un pollo a la brasa, representan a ese país periférico, iletrado pero trabajador, que no piensa en Robespierre, sino en cómo evitar que les roben y permanecer vivos cada mes.

Así pues, leer el Perú desde la comodidad que ofrece Lima es un error. Una falacia. Ha quedado demostrado en cómo los Morados hicieron mucho ruido con pocas nueces. En cómo obtuvieron una cantidad considerable de votos en Lima, pero en cómo para el resto del país son solo una comedia que nadie entiende. La sitcom de un hombre que corrió porque supuestamente le daba vergüenza ser infiel. Cómo si hubiese sido el primer político peruano en haberle sacado la vuelta a su mujer.

Sin embargo, hay cosas más preocupantes que el calzoncillo de Julio Guzmán o su temor al rojo de las llamas. Tres sentenciados por el Andahuaylazo entrarán al Congreso. ¿La sombra de Antauro Humala acecha al país? Unión por el Perú, su partido, ha tenido un alto rango de votantes en el sur de la nación. Vaya a saber qué será lo que dirán los niños peruanos de nosotros de acá a unos cincuenta años. Mis padres, unos cojudos, unos lelos aletargados, como yo. Quizás veamos un Legislativo menos tolerante ante las políticas de inclusión. El aborto legal parece una posibilidad lejana. La izquierda hoy está fragmentada. El tiempo confirmará nuestros miedos o los negará.

Sin embargo, hay sucesos interesantes. El partido Fuerza Popular ha sido deshidratado. ¿Quién es hoy Rosa Bartra o Becerril? Ahora pienso en ellos como muñecos de acción ocultos en un baúl. Sucios, sucios, sucios. De ser hegemónicos, los anaranjados hoy son apenas un suspiro. Pero como dice el dicho, basta el aleteo de una mariposa para ocasionar un huracán. Por otro lado, el niño travieso, Mijael, el comandante, ante la sorpresa de muchos, incluyéndome, no salió electo. Porque el partido Aprista hoy es un esperpento político. Y más cosas puedo enumerar. Pero los diarios sacarán reportajes sobre ello más pronto que tarde. El tema principal, por el momento, es el FREPAP, y su preocupante visión del mundo. Porque ahora sí, nadie cree en ficciones ni mitos. Ahora sí todos somos laicos. ¿Qué nos espera? ¿Qué queremos? Hay preguntas importantes por hacernos.

—¿Jugamos Fortnite? —me dijo Emilio solo hace unas horas. La conversación política que habíamos tenido hace una semana, en el olvido ha naufragado.

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