Pocos poemarios son tan importantes para la lengua castellana como Romancero Gitano de Federico García Lorca. No por nada es el más vendido en nuestra lengua. Su importancia sobrepasa por mucho esta simple publicación. No le haré justicia. De su estructura, forma, musicalidad y figuras se han escrito y escribirán incontables ensayos y estudios. Que si el poeta con esta figura quiso de una demostrar una o tal cosa. Que si representa correctamente a Andalucía. Hay muchos matices dentro de este poemario que rebasan estos simples párrafos.

Federico García Lorca es calificado como el poeta más universal que tuvo España. | Fuente: Historia

Romancero Gitano es una genialidad que exhala muerte, sensualidad, deseo y peligro. García Lorca tiene la virtud de que, a través de sus versos, puede construir un universo tan visual y vivo, donde solo basta cerrar los ojos para traer a la realidad los actos que describe. Como él le dijo a Fernández Almagro en la primavera de 1923: «…pienso construir varios romances con lagunas, romances con montañas, romances con estrellas; una obra misteriosa y clara, que sea como una flor (arbitraria y perfecta como una flor): ¡toda perfume!». Lo logró.

Sin embargo, aunque parezca que contradiga al título, García Lorca nunca buscó encausarse con la lucha de la sangre gitana, pese a que en uno de los romances, Romancero a la Guardia Civil Española, hay un claro sentimiento revolucionario. Para el poeta español, el gitano dista del mito común que conservamos en nuestras mentes. García Lorca dijo: «El libro, en conjunto, aunque se llama gitano, es el poema de Andalucía, y lo llamo gitano porque el gitano es lo más elevado, lo más profundo, más aristocrático de mi país, lo más representativo de su modo y el que guarda el ascua, la sangre y el alfabeto de la verdad andaluza y universal».

En ese sentido, esto puede decepcionar a quien ingrese a estas estrofas, pero como el mismo menciona, el gitano trasciende ello. En los poemas de este romancero, es esculpido como el hombre del impulso, del que desea y se frustra, que existe al margen de la sociedad y muere. Sin duda, sentimientos los cuales hemos tenido o hemos soñado tener.

Como un pintor

La antropomorfización es un recurso recurrente dentro de la obra. En esta ilustración se retrata el primer romance, donde la luna adopta el papel de una mujer. | Fuente: Domestika

Romancero Gitano es una sucesión de cuadros, una pinacoteca verde con una luna estampada en el techo. Los elementos visuales y —muchas veces— fantásticos del poemario son una belleza. Se pueden interpretar de miles de formas, y aunque quien lea el poemario no sea español, la sensibilidad de este trasciende épocas y geografías.

En los poemas, poco a poco descubrimos una fauna mágica, a través de sus símbolos. El gitano se convierte en ser primitivo, hedonista, violento y destinado a la muerte; la luna, en el sino que condena; el viento, en lo erótico; el color verde, en el deseo prohibido; el agua, en el estallido del amor. Es casi imposible no adentrarse por completo en este mundo erigido verso con verso, donde no importa ser un erudito o un lector casual, donde simplemente importa la bello que puede ser el lenguaje.

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.
Romance Sonámbulo

A veces, las conexiones entre las palabras que el poeta realiza simplemente son una maravilla. El ingenio de Lorca es más que humano. Dicho de otra forma, es el de un autor eterno. Tiene la fortuna y la destreza de hacer suya toda Andalucía. Crea tiempos, imágenes potentes y recuerdos ficticios en nuestra mente. En La Casada Infiel, escribe: «Sucia de besos y arena, / yo me la llevé del río. / Con el aire se batían las / espadas de los lirios»; en San Miguel, «“El mar baila por la playa, / un poema de balcones». Imposible que el corazón no se sorprenda.

El sueño se corta con la realidad

La realidad que rompe el deseo. La Guardia Civil es un elemento monstruoso dentro de la narración que propone García Lorca. | Fuente: Domestika

Muerte y deseo. La vida del gitano, como ya hemos revisado, se consume en esas dos palabras. Su mundo es el del ahora. Un niño capturado por la luna, el viento como un figura masculina y acosadora, una monja lujuriosa, peleas a muerte. Su geografía se basa en la belleza, como arma a través de los romances en los que personifica ángeles. Imposible no pensar en el gitano como un ser alejado de la sociedad, como algo elevado. Por ello, para contrastar con esto, para darle una especie de fin, un sentido de tragedia, García Lorca introduce dentro de esta narrativa a la Guardia Nacional Española.

Los caballos negros son.
Las herraduras son negras.
Sobre las capes relucen
manchas de tinta y de cera.
Tienen, por eso no lloran,
de plomo las calaveras.
Con el alma de charol
vienen por la carretera.
Jorobados y nocturnos,
por donde animan ordenan
silencios de goma oscura
y miedos de fina arena.

Romance de la Guardia Civil Española

La Guardia Nacional será el elemento que llenará de realidad los romances, destruyéndolos. Esto es demostrado desde los cuales hablan de Antoñito el Camborio, la representación del mito de los gitanos. Allí, esta figura mortuoria detiene la vida del gitano, apresándolo. «Y a la mitad del camino, / bajo las ramas de un olmo, / guardia civil caminera / lo llevó codo con codo», escribe el poeta. Además, el romance que habla explícitamente de la Guardia Nacional, casi al final del libro, pinta un escenario hosco y lleno de tristeza, donde el imaginario del gitano es simplemente llevado a cenizas. «Los sables cortan las brisas / que los cascos atropellan. / Por las calles de penumbra / huyen las gitanas viejas / con los caballos dormidos / y las orzas de monedas». No necesita más palabras.

Obviamente, la obra de García Lorca no puede comprenderse sin la época en la que vivió. La voz de este poeta siempre estuvo llena de vida, de estas figuras que tanto admiramos en sus poemas. Esa voz existió; y tuvo la desdicha de apagarse en un tiempo donde España estaba conmocionada. El poeta español fue fusilado por esta facción en los primeros días de la Guerra Civil por la Guardia Civil.

García Lorca escribe al final de Romance de la Guardia Civil Española, casi como una premonición:

¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Que te busquen en mi frente.
Juego de luna y arena.

Te recordamos, Federico. Este poemario es tu vida, es tu corazón.

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