Cómo saber si respiro de Marina Perezagua

Una antología de cuentos donde nos hallamos en el sufrimiento de sus personajes, seres a los cuales se les extirpa lo que les da vida.

Amputados del amor. Amputados del sexo. Amputados de la vida. Los personajes de la antología de cuentos Cómo saber si respiro de la escritora española Marina Perezagua existen en sus hojas debido a la asfixia, la falta y la necesidad. Sus mundos, que pueden ser fantásticos y mágicos como crueles y reales, se construyen en base a ello, de lo que les fue extirpado. Una mujer que finge su muerte. Sobrevivientes de un mundo bélico. Seres sexualmente ambiguos. Una anciana que descubre su lesbianismo. La fauna que habita las páginas de Perezagua está adolorida. Y nosotros somos testigos de ese sufrimiento.

Este libro consta de grandes cuentos. Cuentos donde lo escatológico y lo tierno conviven. Cuentos donde la psicología de sus personajes nos sumerge en situaciones que pueden contradecir nuestra norma de vida. Cuentos donde podemos encontrarnos atrapados por preguntas como ¿yo haría esto?, ¿yo lo hubiese permitido? Lo cual logra que sintamos a los personajes próximos y humanos.

En Gabrielle atestiguamos el descenso moral de un hombre. A través de correos electrónicos, método que agiliza la narrativa, conocemos la complicada relación que mantiene con su hermano, mientras la condición mental de su madre empeora cada día más. Las palabras son la desesperación, la presión del tiempo. Cada nuevo mail nos asfixia, nos hace desear una respuesta, que nos es arrebatada, hasta que hallamos un final simplemente espléndido.

En Él, experimentamos el vértigo de querer. Es una historia que reta la fe, en un mundo inquietante y resquebrajado. Y cuando esta es destruida, quedan solo los escombros. En Mio Tauro, el relato más mágico de toda esta colección, lo sórdido y el amor conviven. A través de cartas, conocemos la historia de una mujer que amó y procreó con un minotauro y cómo esto desemboca en un espectáculo tan feroz como fantástico.

En Jana y Jano, somos testigos de una historia en la cual el amor, la lujuria y la muerte se funden en un castigo enigmático. Dentro de un mundo tribal, donde no bestia y hombres parece no diferenciarse, hallamos un relato íntimo y mágico. En Leche, conocemos la crueldad, la falta de humanidad. Pero obtenemos uno de los finales más tiernos y asquerosos —dependiendo del punto de vista moral— que nos ofrece el libro.

Y, como un punto y aparte en esta larga lista, encontramos a Little Boy. El gran estelar. La más extensa de la historias. La más íntima y desgarradora también, que presta especial atención a los detalles, en una narración casi periodística, donde la sobriedad del relato y los sucesos por los cuales pasa H. nos llevan a empatizar con ella y sentir el dolor que toda su vida la ha atormentado.

Se toma como eje el bombardeo atómico de Hiroshima. Quien narra la historia es un hombre que conoce a nuestra protagonista, y piensa en ella como una película, lo cual nos entrega pasajes bellos y ayuda a que dentro de nuestro cerebro creemos planos desoladores, tristes y terroríficos.

Teniendo en cuenta los datos que me dio, pienso en la película qua a H le habría gustado proyectar. Imaginarme fotogramas a partir de los detalles que fue precisando me ayuda a hilar piezas deshilvanadas de su historia.

El resto de relatos pueden gustar más o menos. No son excepcionalmente brillantes, pero tampoco mediocres. Hay una exploración muy acertada de la sexualidad en los personajes de Perezagua. Hay contradicción, dudas e incluso la sensación de canibalismo. Sexos inflamados, pinturas sexuales, ambigüedad sexual, fetichismos. El lector decidirá si proseguir o no, si sentirse identificado o no.

El aspecto técnico está más que dominado. Pese a que algunos escenarios no terminan de construirse y las decisiones de ciertos personajes llega a ser exagerada, la lectura es gratificante y amena. La forma en la cual Perezagua construye sus oraciones agiliza la lectura de los textos. Hay frases perfectas para subrayar. Y, primordialmente, finales fantásticos. Cada uno de ellos, por más llano que haya sido el cuento, puede ocasionar vértigo. Solo por mencionar unos casos, los de Mio TauroLittle Boy y Leche juegan con la sutileza, los elementos narrativos y dan los golpes finales que nos quitan la respiración.

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