Tiempo, pasión y realidad. Us and Them es una película romántica y sincera, donde el amor no necesariamente durará para siempre.

El cine asiático merece ser descubierto. Estoy seguro de que existen dentro de su (¿vasto?) catálogo de películas tanto malos productos como buenos, pero cada vez que me topo con una de ese extremo del mundo, salgo completamente satisfecho. Existe una cuestión particular dentro del cine asiático: no hay héroes. Sus protagonistas parecen más humanos, y, a diferencia de las tramas occidentales, no existe precisamente un elegido. Claro, esto puede ser debatido de mil y un formas. Imagino que habrá grandes epopeyas e historias personales. Pero, hasta donde he descubierto, no hay un sentido de triunfo, sino de vida.

Tal vez esta percepción sea muy subjetiva; sin embargo, sintetiza muy bien la idea que tengo del cine oriental. Incluso en los grandes estrenos de taquilla no existen los héroes ni los finales felices y perfectos. Uno no quiere parecerse a sus personajes e, inevitablemente, se les parece. Por ello, cuando vi Us and Them (2018), la película debut de la actriz y cantante taiwanesa Rene Liu, no pude evitar sentirme enmarcado.

La pobreza es una de los elementos más importantes del filme. Este examina las brechas sociales y económicas en China.

Hay que aterrizar un poco: esta obra no es precisamente compleja, no tiene un guion intrincado ni una construcción excesivamente meticulosa. No obstante, posee mucho corazón. Es un filme romántico. Sigue al pie de la línea los tropos del romance convencional. El amor a primavera vista, el deseo reprimido, el entendimiento, la liberación de ambos, la monotonía y el fracaso. Sin embargo, lo que diferencia a Us and Them de muchas películas es la realidad con la que se encara el amor. Y no es que estas historias sean difíciles de encontrar. De vez en cuando en la cartelera hallamos obras que nos hablan de cómo el amor no es eterno, de cómo es simplemente una ficción pomposa en la que queremos creer. Pero, vuelvo a repetir, lo que hace interesante a este proyecto es el contexto en el cual se desarrolla.

La importancia del contexto

Las grandes películas de amor no solo nos hablan del amor en sí; de la misma forma en la cual el mejor terror no son solo sustos o el mejor erotismo no es solo sexo. Us and Them nos cuenta la historia de dos amantes y migrantes, Jian Qing (Jing Boran) y Xiao Xiao (Zhou Dongyu), originarios de un pequeño pueblo chino y que buscan triunfar en el Beijing, la cual se configura como una especie —tal vez, erróneamente— de paraíso, una ciudad que exhala progreso. Sin embargo, ellos son pobres.

La distribución por Netflix ha permitido que este filme llegue a un público más amplio que el oriental.

Este filme nos lleva a conocer en profundidad la otra cara de Beijing: sus ratoneras hechas habitaciones donde no cae la luz sol, sus calles sucias y los distintos “arquetipos” que en ellas podemos hallar: adictos al porno, hikikomoris (confinados), pequeños comerciantes y gold diggers (oportunistas). De hecho, nuestros protagonistas pertenecen a esta fauna. El chico es un fracasado desarrollador de videojuegos que solo obtiene dinero vendiendo software en las calles, y la mujer, una oportunista que busca a un hombre que le dé una casa en Beijing, no temiendo meterse con alguno que luzca como un topo para lograrlo. Entonces, esta obra, además de relatarnos sobre el amor y sus etapas, nos habla de la pobreza, de la migración y ese ideal que tenemos todos como éxito.

Ambos se conocen en un viaje de tren de regreso de Beijing a su pueblo. Ambos se conocen en Año Nuevo y vuelven a encontrarse diez años después en esa misma festividad, pero siendo personas completamente diferentes. Y esta fecha será la que delimite el esqueleto de la historia, un collage de la evolución de la misma, pues si bien exploramos otras épocas del año, se convertirá en el hilo conductor de las distintas fases de la relación de ambos. A través de ella conoceremos cómo una relación incandescente se vuelve cenizas. Es interesante observar cómo la misma fecha trae diversos cambios. En el tiempo de la obra, vemos a la pareja estar unida, en la pobreza, alcoholizada, desgarrada y, al final, irremediablemente dividida. La película se propone que a través de estos capítulos logremos ver cómo el «nosotros» se convierte en un «ellos», con una propuesta bastante acertada.

El paso del tiempo

La química entre los dos protagonistas beneficia ese propósito; en sus juegos, en sus distancias, hallamos una especie de complicidad propia de los amantes. Y aunque haya una que otra escena donde se sienta artificial el comportamiento —precisamente cuando Jing Boran se emborracha—, se resuelve rápidamente por la edición, que cumple satisfactoriamente su rol.

En el aspecto visual, la fotografía construye algunas imágenes potentes y, en ciertas escenas, la cámara es llevada a lugares que uno no pensaría en este tipo de películas. Recuerdo, por ejemplo, las escenas dentro de los cubículos, donde se realiza un plano cenital mientras, por un lado, enmarcados en la pobreza, los amantes hacen el amor y los niños corretean por los pasillos; el plano secuencia al entrar dentro de los mismos; o la figura poética (y, ¿por qué no?, cursi) que se construye a raíz de una planta que crece en los rincones más tristes de la ciudad.

El filme logra que empaticemos con la ruptura de los dos protagonistas, mostrándonos su crecimiento como personas.

Este apartado también expresa las distancias que existen entre ambos. Es puntual ver como las líneas de tiempo están divididas por el color. Las épocas más felices tienen tonalidades más vibrantes, mientras que las más tristes van sumergiéndose en verdes; y, al final, todo llega un blanco y negro donde la pasión está muerta. ¿Y cómo llegamos allí? La película nos muestra los errores de juventud que se cometen al tener una pareja. Las malas costumbres posesivas, la idealización o el sacrificio de los proyectos personales: todo condimenta una relación que se siente real y viva.

Rene Liu no teme hacer que sus personajes fracasen y, desde un inicio, nos dice que no acabaran juntos, pero, aun así, logra que pensemos que la pareja terminará sobreponiéndose a los problemas. Y en ese encuentro que tienen luego de diez años, cuando la vida de ambos está completamente divorciada, nos escupe en la cara que nuestros ideales del amor son ridículos. Por un momento, queremos creer que Jian Qing, que ya para ese entonces tiene una mujer y un hijo, abandonará todo para irse con Xiao Xiao. Sin embargo, nos dice que no, que las parejas pueden dividirse y encontrar otros rumbos y no por ello dejar de amarse.

Y es que el éxito de la vida de Jian Qing, que al inicio buscaba desesperadamente la aprobación de la oportunista Xiao Xiao, en la historia, se resume en un proyecto que le devuelve el color a la vida de ambos. Narrarlo aquí sería arruinar una parte de la trama que es interesante, pero la cual, lamentablemente, también se siente un poco apresurada, pese a que desde inicio la historia nos decía que el protagonista terminaría construyendo ese proyecto.

Sin duda, lo mejor del largometraje se halla dentro de su desarrollo. No se siente pesado, pues sabe cómo balancear las distintas épocas que narra y, de hecho, cada periodo podría ser su propio filme en sí. Además, condimentado con ciertos monólogos, halla espacio para la exploración personal, donde rescato al padre de Jian Qing, que deja meditaciones tanto para él como para su pareja. Y es que lo principal que rescato son las enseñanzas que deja atrás. Tal vez suene un poco acaramelado, pero uno aprende del abandono con esta película. A lo largo de sus dos horas de duración, Us and Them logra que sintamos, que amemos, que nos atrevamos a abandonarnos y, principalmente, a perdonarnos.

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