Mommy: La Psicología de Existir

Una película necesaria en estos tiempos tan complicados de confinamiento. Producida en 2014, Mommy lleva al espectador ha reflexionar sobre la salud mental.

Escrito por: Cinema Hadal
Editado por: Leonardo Casiano

Cuarentena. Esa es la palabra que ahora forma parte de cada uno de nuestros días y cada día nos vuelve más locos, reservados o tristes. Cuestiones como la separación del mundo y el exceso de tiempo libre provocan en nosotros pensamientos más intensos, largos lamentos y, en el peor de los casos, algunas peleas con nuestros seres queridos —o nuestros seres más próximos—. Situaciones que constituyen temas de análisis y reflexiones.

Con esto en mente, vale la pena revisitar ciertas obras, volver a ponerlas en discusión. Obras como Mommy (2014), la película del canadiense Xavier Dolan, conocido por los mortales como quien personificó a Adrian Mellon en la desastrosa IT 2, pero un gran director y guionista que ha deleitado a muchos críticos por obras como: Les Amours Imaginaires o I Killed My Mother.

Esta película, galardonada en el Festival de Cannes, nos cuenta la historia Steve, un chico con un trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH11). El mundo en el cual lo ubica se rige bajo leyes moralmente ambiguas, donde los padres dejan de ser padres y deben ceder la potestad sobre sus hijos a hospitales psiquiátricos, si presentan algún cuadro de problemas de comportamiento.

Entonces conocemos a su madre, Diane, una viuda de 40 que vive en los suburbios de Montreal y tiene un carácter juvenil y desesperado, que, luego de que Steve pasara unos días en el hospital, se encarga de él. Lo cual desemboca en una lista de sucesos donde los errores de un chico atrapado en su interior y los demonios internos de su madre condimentan la película.

A este trabajo lo podemos catalogar como experimental. Su cinematografía, exquisita, juega con la proporciones del cuadro. La obra se presenta en una resolución 1:1. Por lo cual, prevalece la metáfora del encierro. Todos vivimos apretados en un universo 1:1, en busca del 16:9, la libertad. De esta manera Dolan domina la temática de la historia y a lo que nos vamos a afrontar.

En cuanto a los personajes, Steve es de aquellos que no busca evolucionar. No quiere ni puede hacerlo por una pieza que falta en su vida: su padre, cuya muerte no puede superar, así como por su problema psicológico, que influye mucho en sus características. Lo cual también afecta a Diane, con su instinto de libertad falaz, que trata de aplacar toda su depresión en escapar de su mundo y encima tiene que cargar con un hijo que trata de ser comprendido, como soportado.

La crítica que Dolan quiere abordar dentro de la obra también deriva en el funcionamiento de los hospitales mentales. Una ley como la que se promulga en la película, donde los padres están obligados a mandar a sus hijos a sanatorios psiquiátricos es un tema punzante que, en la vida real plantearía dilemas morales. ¿Salud o libertad? Actualmente, el sistema mental en diversos países del mundo apenas funciona y no se le toma la importancia debida.

Esta película acierta en cómo aborda estas jerarquías, en cómo captura el miedo al entrar en estos lugares, en cómo desarrolla la relación madre e hijo a lo largo de su duración. Si todos estamos algo locos, ¿realmente debemos ir a un sanatorio?

En lo estético, el desarrollo visual del filme es muy parecido al de un gran videoclip. La música es una pieza fundamental en la obra y no la toma un recurso; es parte de la obra misma. Sin esta algo se perdería dentro de la narrativa. Temas como Colorblind de Counting Crows, On ne Change pas de Celine Dion o Wonderwall de Oasis, por nombrar algunos, hacen que cada escena tenga un significado más personal. Después de oírlas en el metraje, algunas canciones no volverán a tener el mismo significado.

Mommy te mantiene en tensión constante y hará que revalores a tu familia. Es una recomendación bastante acertada en estas épocas de cuarentena. Un viaje musical entre los recuerdos de un hombre que puede ser cualquiera de nosotros y que, como nosotros, sufre las peripecias del destino.

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