YHLQMDLG de Bad Bunny

El cantante de Puerto Rico explora los sonidos de un reggaetón más antiguo, además de entregarnos pistas perfectas para bailar, perrear e incluso reflexionar.

Bad Bunny hace lo que se le da la gana. No le teme a nada. Podría tranquilamente haber sacado un disco orientado a las nuevas tendencias musicales del mercado, pero es, irremediablemente, un rebelde. YHLQMDLG lo define. Pone en práctica en este proyecto su filosofía. Es un conjunto de 20 canciones donde Benito vuelve a visitar el reggaetón que escuchó de niño y junto a métodos de producción contemporáneos lo actualiza, generando así una amalgama interesante. Dicho de otro modo, es un capricho, una carta de amor a su pasado, cuando con una bicicleta podía dominar el mundo, y, principalmente, un disco sólido que merece ser disfrutado en la pista de baile y escuchado a profundidad.

Esta larga travesía, que dura 53 minutos —algo que tranquilamente podría alejar a cualquiera—, inicia con Si Veo a Tu Mamá, un tema con el cual es imposible no recordar los parques de diversiones o programas infantiles. La simpleza con la cual llega a nuestros oídos es mágica. Él nos habla de tú a tú. No existen figuras literarias complicadas. Todo es democrático. Existe la realidad. Una en la que, queramos o no, estamos enmarcados, porque el mundo de Bad Bunny es una fiesta que evade la soledad y el desamor con memes y tragos. Algo con lo cual —creo yo— es bastante fácil empatizar.

No hay espacio para el pesimismo. Estás aquí. Estás ahora. Simplemente nos toca bailar, movernos, beber y disfrutar. Por ello, los segundos finales de Si Veo a Tu Mamá, que terminan tristemente, dan un giro y, como resultado, suena La Difícil, un hit en todo sentido. A partir de acá, cada canción ha sido esculpida para que te muevas. Imposible no hacerlo. Pero ello no significa que haya esterilidad en las letras. La segunda canción del proyecto es una dicotomía, donde el personaje femenino es quien toma el poder sobre el Conejo Malo, pero vive condicionado por ser mujer.

De la' relacione' se cansó (Ja)
La última que tuvo la atrasó (Ja; wuh)
Tú la ve' en el VIP, modelo como Hadid
Invicta como Khabib
Má' de cien cabrone' que ella deja en read (Read)
A vece' la' rola' y la weed (Weed)
Una estrella porno, chinga como Riley Reid (Wuh)

La Difícil es el primer track del disco que revisita el reggaetón y lo transforma. Baile y letra. En cierto sentido, recuerdo Talento de Tv de Willie Colón, salvando las distancias. Al final, los cien cabrones que deja en ‘read’ es una frase potente con la que muchas mujeres pueden empatizar. Pero Ya No inicia después. El tópico de las relaciones amorosas cobra relevancia. Bad Bunny canta desde el despecho. «Yo estoy con cinco cubana’ y cuatro hookah en Mokai/ Me compré una Hayabusa y no te vo’ a dar una ride», canta. En lo optimista de los beats, hay un sentido de falta y resentimiento. Situaciones que muchos hemos atravesado en algún momento. 

La Santa, la cuarta pista. «Tú no ere’ una santa, ni yo soy un santo/ Nos conocimo’ pecando/ Ahora me está’ buscando/ Porque quiere más de mí (¡Bad!)». Desde el inicio las intenciones son claras. Se nos narra la pasión desenfrenada de dos amantes. Sólo existe el presente. ¿Para qué extenderlo?, se cuestiona Benito, quien, además, obtiene un complemente perfecto en la voz de Daddy Yankee. Sin duda, otro hit. No obstante, para equilibrar ese sentimiento de victoria masculina, Bad Bunny suelta Yo Perreo Sola, una canción cuya letra es feminista, pues no hay mucho que discutir. Ellas no necesitan a nadie, ellas pueden perrear solas.

Libertinaje o libertad. Con esa duda muchos moralistas critican este género urbano. ¿Importa acaso? Es música, solo eso es relevante. El único debate aceptable es saber qué tanto deben bailarse las canciones de este disco, hasta la pista número 14 nos harán sudar. Así pues, tenemos a Bichiyal, un perreo relajado, donde, como en varias canciones del género, la protagonista es una mujer que desata pasiones. Casi inadvertida. Es más, incluso prescindible. Sin embargo, luego suena Soliá, uno los mejores tracks de esta obra. Hay resquicios de X100PRE, el primer álbum de Benito. La letra juega con el uso de narradores. Una mujer solitaria que no fue apreciada lo suficiente por su pareja. Un hombre que cree en esa oportunidad. La épica urbana de las fiestas. Con una producción que experimenta y no teme de distorsionar la voz o llenar los instrumentos de verano, esta canción es ideal para bailar frente a la puesta de sol.

Llegó soliá, salió sin la' amiga'
Revelá', en el alcohol buscando una salida
De esa relación de mentira
Mami, ya vi cómo me miras
Te lo repito por si se te olvida
Envíale un mensaje que diga

De esta forma, poco a poco, domina la lírica de las siguientes canciones. Reiterativamente, se intercalando las visiones positivas y negativas del mismo. Ese es el motivo por el cual, Bad Bunny busca un balance, lo equitativo. En La Zona, por ejemplo, un hombre tiene a su disposición a su mujer, mientras que en Que Malo, la mujer toma las riendas. «Qué malo que te dejaste/ Del gatito que tenía’, porque/ A mí me gustaba darte/ Sabiendo que no era’ mía y era’ de él». Ella decide, al fin y al cabo, sobre los amantes que tiene o deja de tener. Un cambio en las historias.

En Vete e Ignorantes la dinámica se repite. La primera es la furia. La segunda es el arrepentimiento. El hablar pestes para luego llamar cuando estás borracho. «Quédate con el perro, pa’ que de mí te acuerde’/ Y piense’ en to’ lo que te pierde’». «Y no sé por qué nos dejamo’/ Si tú me amas y yo te amo». ¿Se necesita decir más? Benito nos sumergirá conforme avancen los minutos en estos sentimientos, como si descendiésemos en una fiesta sin fin. En A Tu Merced, se convierte en un devoto que no halla la felicidad en los excesos. «Y to’ los culo’ de Miami explotándome el cel/ Y yo pensando en ti, estoy a tu merced». Luego, en Una Vez vuelve a su estado más indiferente. «Yo no creo en el amor ni en nada de eso/ Pero no sé por qué ahora siempre que rezo/ Le pido a Dios que me deje verte ‘esnúa/ Tú te va’, pero esta bellaquera continúa». Las contradicciones están hechas y nos sentimos identificados con estas. Y, por último, para terminar toda la etapa bellaca del disco, explota Safaera, un reggaetón duro y puro, que parece extraído de hace más de quince años. Indescriptible. Atemporal. Esencialmente latino. La ironía y la sensualidad se desatan en la letra. Un infaltable en las discotecas.

Entonces, el trap, un terreno donde el artista puertorriqueño tiene más que experiencia. A partir de aquí, los sentimientos se dejan de lado. Todo se vuelve más recio y duro. Se da paso al flex, donde cada uno de los temas nos narran los aciertos y verdades de que el —¿por qué no?— rockstar ha afrontado hasta sus 25 años. La primera pista en proponer estas ideas es 25/8, en la cual nos comenta por qué es vigente y real. Al mejor estilo de Kanye West, barra tras barra, el trapero edifica el relato en el que escapa de la fama y la soberbia. Bad Bunny es Puerto Rico. Bad Bunny es la calle.

Yo sigo siendo el mismo, yo no he cambiao' (¡No!)
Tengo lo mío sin tener que aparentar (Ey)
Siempre ando con lo' mismo', arrebatao' (Ey, ey, ey, ey)
Ahora siempre e' Louis Vuitton, pero nunca vo' a cambiar (Prr, prr, prr, prr)
Si me da con frontear, no me soporto
El que lo' puso a vestir de colore' y pantalone' corto' (Wuh)
No se hagan lo' ciego' y lo' sordo'
Como el gobierno, que todavía tiene las casa' con toldo

Una vez aclarado lo importante que es para la cultura de su país y —de nuevo, ¿por qué no?— latinoamerica, ingresan los invitados. Cada uno funciona como un engranaje perfecto en las bases. Las potencian y generan reales bangers. Anuel AA, en Está C**n ser Yo, nos habla del éxito, de nacer pobre para morir millonario; Myke Towers en Puesto Pa’ Guerrial nos confirma que lo mejor es mantenerse siempre alerta a lo que la vida nos puede deparar; y Kendo Kaponi y Arcangel, P FKN R, nos hacen recorrer lo más duro de las calles. Los versos aquí se escupen con realidad y crudeza, tal y como debe ser el buen trap.

Ya son 15 año' rompiendo culito' con R (Au)
Que vivan los guerreros en el Barrio Obrero (Yah)
Donde hay callejones, cientos de crackeros
Llegaron los kilos desde el extranjero (Ah, ah)
Ya se acabó el polvo pa' los periqueros (Uy)
Adoro mi barrio con sus personajes (Yah)
Par de prostituta', maleantes salvajes (Ah)
Cambiamos los Honda, ahora son Panameras (Wow, yah)
Vengo de una villa que tiene palmeras (Yah)
Yo soy la máxima expresión en el callejón (Ajá)
Y mi lealtad, eso nunca se aquebranta (No)
Mi voz pesa desde niño en este callejón (Yah)

Por último, para dar un cierre al disco, nos encontramos con Hablamos Mañana y <3. El primero es un himno a la juventud y los excesos. En cierto sentido, me recuerdo a A$AP Rocky cuando comienza. Además, gana mucho con la colaboración Duki y Pablo Chill-E. Un acierto tremendo. Ambos resultan esenciales para que este track forme parte de los mejores del proyecto. «Yo hago lo que me dé la gana», se repite a lo largo de la canción. Y esto queda reflejado en cómo el final nos coge por sorpresa y nos entrega el sonido estridente de un guitarra. Simplemente, magnífico. El segundo, por otro lado, es un rap, tal vez un freestyle. La última confesión del Conejo Malo. Se nos muestra apenado, aburrido y consumido por las cosas. «Aunque despué’ esté en mi casa solo y aburrío’/ Y aunque mis mejore’ tema’ aún no han salío’/ Pero hablando claro, gente, ya ni duermo/ Y esto de la fama me tiene hasta enfermo».

Se apagan los parlantes. Todo termina en una tristeza que se funde con melodías acarameladas. Este disco, que en la superficie puede resultar básico, oculta una madurez musical. Bad Bunny, como ya he dicho arriba, habla con la simpleza de un hombre de su edad, pero puede deslizar pequeños mensajes a través de sus letras, que tal vez para muchos resulten anodinos, pero están allí. En un álbum donde conocemos un poco más de su personalidad y su visión sobre las relaciones, y no por ello sacrifica lo bailable de su música, nos demuestra por qué es de los artistas más importantes de su generación y hace lo que se le da la gana.

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