La Jefa del Trap, inspirada en la poesía, juega al r&b en su tercer álbum discográfico, con un resultado tan visceral como íntimo.

En su tercer álbum discográfico, la artista argentina Cazzu elabora un disco conceptual donde revisa los distintos ánimos y etapas que supone ser una mujer dentro de una relación amorosa. Inspirado en la poeta Alfonsina Storni, una de las figuras femeninas más importantes del mundo de la literatura latinoamericana, este disco hace honor a su obra. Las canciones están tituladas como sus poemas; y el título del proyecto, Una Niña Inútil, como un trabajo periodístico de la escritora: Diario de una niña inútil.

A diferencia de los álbumes previos de la cantante de Jujuy, el género que explora en este proyecto es, principalmente, el r&b. Las canciones así lo solicitan; pues el género se encuentra muy ligado a lo visceral, íntimo y profundo que puede ser el amor. Sin embargo, no es la primera vez que se siente esta intención en su música. Tanto en Error 93(Mentiste) como en Maldade$(Más), ya había pequeñas pistas que apuntaban a esta dirección. Y si bien la artista es considerada como la Jefa del Trap, esta evolución en su música es tan necesaria como natural. Además, en el mundo del hip-hop, la mezcla de varios géneros es casi inevitable, tal y como se evidencia en los artistas estadounidense. Por lo cual, se aplaude la flexibilidad de la artista.

El color rojo forma parte de la identidad visual del disco. | Fuente: Gente Rosa
El rojo forma parte de la identidad visual del disco. | Fuente: Gente Rosa

Abiertamente feminista, con detractores y seguidores, es imposible desligar a Cazzu del movimiento. Muchos la han acusado de la ambivalencia de su discurso, puesto que en el mundo musical en el cual ella se desenvuelve existen factores relacionados con la misoginia y otros aspectos similares. Sin embargo, en una entrevista a Mondo Sonoro, en octubre de 2019, declaraba lo siguiente con relación al aspecto feminista de su música:

Hay un feminismo ortodoxo que parece, pero no lo es, y que ataca la libertad. Con la evolución del feminismo hemos quizás llegado a comprender que la mayoría de las canciones del género van dirigidas a una mujer que realmente hace lo que quiere, que nadie la obliga a hacer algo que la incomode o haga daño. Capaz que ese concepto de misoginia que se le daba al reguetón era porque estábamos entendiendo mal el concepto de libertad de la mujer, estábamos prohibiendo que sea lo que quiere ser. Ahora es una evolución con libertad de decisiones, con nuestro cuerpo decidimos, ahí es cuando se entiende mejor al reguetón. A menos que vaya en contra de los deseos de ella, que si te fijas es algo que no ocurre.

Lo cierto es que la cantante sabe cómo retratar diferentes situaciones en su arte. En 23 minutos y siete temas, Cazzu es tanto objeto de deseo como quien desea; quien es llorada como quien llora y es violenta. Las letras de sus canciones, que se entrelazan a las composiciones líricas de Storni, juegan al amor. A veces, los celos se apoderan de los tracks; a veces, la fragilidad. Es un álbum versátil y, en cierta medida, plural, ya que si bien hay ciertos cambios en los papeles que adopta la intérprete, persiste una idea de amor tóxico.

Cazzu y las caras de una mujer

Dulce Tortura, a primera vista, significaría el inicio del amor. En esta pista, Cazzu nos incinera. Nos adentra en un deseo sutil, en un recuerdo aún no hecho. En esta canción ya las intenciones del disco están delimitadas. Se dejan ingresar los beats de r&b y la voz de ella se acopla fácilmente. Luego viene Romance de la Venganza que, junto a Miedo, convierte al amor en una especie de necesidad, en una lucha constante de no querer abandonar. La primera aborda la temática desde una forma más salvaje: «Debería cambiar / Ser como una zorra de la que sí te vas a enamorar»; y la segunda, desde la inseguridad de no querer separarse de la comunión de los cuerpos: «Y si algunas de esas perras se atreve a acercarse / no respondo de mí». Además, cabe señalar que, como un paralelismo, Storni escribía en Miedo lo siguiente:

Estréchame en tus brazos como una golondrina
y dime la palabra, la palabra divina
que encuentre en mis oídos dulcísimo acomodo.

Es entonces cuando podrían saltar los detractores de Cazzu. Las letras, obviamente, nos llevan a imaginar el amor como una constante lucha de poderes, donde no existe un acuerdo, sino una imposición. Pero ¿es realmente necesaria esa comparativa? Cada quién puede obtener la verdad que desea —como en cualquier disco, realmente—; sin embargo, lo loable en Julieta Cazzuchelli, es que retrata una realidad que muchas veces no se ve reflejada dentro de la música. Aquí la mujer es fiera e imponente, no teme ser y juega en un tú a tú con el hombre, liberándose. Por ello, el siguiente track, Canción de la mujer astuta, es una explosión de feminidad; es presente. Su letra, sinceramente, no recurre a figuras retóricas muy complejas. Como su autora, es directa. «Ponme contra la pared», repite varias veces. Vive únicamente de las sensaciones que produce.

El producción del disco ha corrido a cargo de Lex Luthorz, Dano y Choclock.

Después, para equilibrar toda este estallido, Cazzu realiza su primera colaboración dentro del proyecto. Junta a Chita, en Conversación, mantiene un diálogo de las diferentes versiones y visiones del amor. Cazzu se entrega y Chita abandona. Juntas, construyen una canción que se complemente en sus versos. Es importante, entonces, señalar cómo es el personaje —o los personajes— que construye(n) Julieta: entregada, con un tipo de rencor, pero, sobre todo, fiera. En el siguiente tema, Capricho, habla desde la venganza. Acertadamente, canta: «Lo voy a besar como te besaba. / Voy a hacer el amor hasta olvidar tu nombre». Simplemente brutal; una canción formulada para el despecho.

Tranquilamente Capricho pudo ser el final de este corto proyecto, pero, para finalizar el disco, encontramos a Queja, otra conversación donde de dos amantes que no pueden construir una relación luchan contra su naturaleza de criaturas libres. La artista de Jujuy, de la mano de Choclok, uno de los productores del álbum, logra una pieza regular, que, sin embargo, no cierra correctamente el proyecto. Se siente más bien plana y genérica, en relación con el resto de los temas que exhalan más personalidad.

Una Niña Inútil, en sí, es un álbum muy visceral y que funciona muy bien dentro del contexto del r&b. Durante todo el disco, Cazzu compenetra las diversas facetas que pueden resultar producto de una relación. Y si bien hay todavía algunos pequeños asuntos por pulir, ya que nos entrega solo la visión más tóxica—por así decirlo—, el álbum se siente como una experiencia completa y definida. Además, el trasfondo que tiene por parte de la poesía de Storni es brillante y le da una nueva capa de complejidad a algunos de los temas (ya que, obviamente, no todos llegan a ser excelentes). Este proyecto, corto pero satisfactorio, es un gran avance dentro de la carrera de la artista, y demuestra que ella es de todo menos inútil.

Canciones favoritas:
Romance de la venganza y Miedo

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