Tigre Ulli de Tigre Ulli

El primer disco de María Zamtlejfer, ex integrante de Las Ligas Menores, nos introduce en un mundo de incertidumbre y amor.

La juventud. La vista del mundo a través de las ventanas. Cerrarlas. Abrirlas. El polvo acumulado en los marcos mientras el sol se rompe al atravesar el vidrio. Las cartas de amor. El papel, el plumón, las novelas. El primer EP de Tigre Ulli suena a ello. Nos remonta a la adolescencia.

Este proyecto musical, iniciado por la argentina María Zamtlejfer (ex Las Ligas Menores), reúne siete canciones —seis propias y un cover— ideales para aguantar las tardes en aislamiento. Su duración es breve: 21 minutos. En ellos, su voz se une a guitarras melodiosas y una producción que se enmarca dentro de los estándares del indie. Más no por ello sacrifica su personalidad. 

Cuatro segundos demora la voz de María en ingresar en nuestros oídos, luego de que la guitarra y la batería nos introduzcan en su universo sonoro. Especial T. «Los caminos que tomamos / las montañas que escalamos / practicamos para olvidarnos / de todo lo malo». Queda en claro que el proceso de querer será el tema principal del disco. Sus etapas y su superación, para ser más enfáticos. En el segundo corte, Noche Azul, nos encontramos con una relación agrietándose. ¿Qué despierta a la protagonista en las madrugadas? La cama es un espacio para la pausa, la reflexión. «Por todo lo que creo/ que puede salir mal / espero que paso solo un día más / a veces me condeno / y te dejo ganar», canta María ocasionando una disonancia. La letra es triste. Las melodías son dulces.

A continuación, suena Las cosas Que Encontramos en el Fuego, una de los mejores tracks, donde la letras sugiere en lugar de explicar. Un incendio, las cenizas. Se ocasionó un crimen. En el humo se confunden las voces. Abandono. La casa, un trozo donde las existencias se juntan, ya no existe. «Todo se quema / el humo nos niebla la voz / y yo solo pienso en vos». Una canción que en su simpleza puede tomar muchas direcciones. De mis favoritas.

Del incendio se salvan las Fotos y Video. Después de la tragedia, los registros, los restos. En este track, la voz prevalece sobre la instrumentación. «Voy a buscar algún lugar / donde poder dormir en paz / y las alarmas sonarán / mejor que antes // Vas a olvidarte de verdad / aunque parezca irreal / de todo lo que alguna vez / fue tan brillante». Del amor queda casi nada, apenas unas cenizas. «Que yo te traicioné / que vos te dejaste perder / y ese video que filmé / a veces creo que lo inventé para verte». Es el paso decisivo del adiós.

Entonces comienza Bestias del Alma, un cover de Tobin Sprout. Es ejecutado correctamente y nos hace descender a la locura y la ansiedad. Luego Postales Blancas, una canción breve que esclarece los sentimientos . «Y otra vez / voy a buscar / las postales que guardé / bajo llave y me olvidé. // Y tu nombre / me va a esperar / con alguna anotación / y un dibujo que recuerda cómo sos». Quedan los recuerdos, el amor existe como algo que todavía agobia. Sin embargo, con El Final, todo se supera. El séptimo y último track del disco nos lleva a un mundo onírico y terrorífico. Palabras como «holocausto», «muertos» y «bombas nucleares» me remiten a Hiroshima. El mundo que transitamos en todo este disco ya expiró. Ahora se cierra una realidad, pero inicia otra. Lo último que dice María Zamtlejfer es «No quiero caminar con vos».

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