Construyendo un álbum donde vuelve a reunir a grandes músicos, Gorillaz reinterpreta el pasado y triunfa de nuevo como banda.

Gorillaz no es una banda. Es una excusa de Damon Albarn para reunir a grandes músicos de todo el mundo. Damon Albarn no es un artista convencional. En estas dos décadas ha demostrado que no solo es un virtuoso cantante y compositor, uno de los nombres más importantes de su generación, icono del Britpop, sino que es el director de una orquesta, un pintor, un escultor. Damon Albarn no hace música, la música lo hace a él, sin importar de que estrecho del mundo sea. Arma rompecabezas con muchos artistas y, usualmente, obtiene resultados maravillosos.

La discografía de Gorillaz es una de las más sólidas que he tenido el agrado de escuchar. Con (cierta) excepción de The Fall y The Now Now, que no son malos, pero no fueron discos tan virales como sus hermanos, todos sus proyectos han sido experimentos sumamente exitosos. Desde la frescura de su álbum homónimo. La narrativa y el mensaje íntimo y ambientalista de Demon Days. La ternura de Plastic Beach. La fiesta del final del mundo en Humanz. ¿Debo proseguir? Gorillaz es simplemente una agrupación maravillosa y nunca deja de sorprenderme.

Así pues, llegamos a 2020, año de la pandemia, año donde el tiempo se ha paralizado. Gorillaz publica Song Machine, Season One: Strange Timez, y lo vuelven a lograr. El colectivo virtual, como es costumbre, trae nombres excepcionales a su tracklist, de nuevo juega con metáforas y crea grandes canciones. Robert Smith, Beck, Elton John, JPEGMAFIA, slowthai y Octavian, entre muchos otros, son solo algunos de los nombres que se hallan en este disco de más de una hora de duración.

Crítica a la sociedad actual

Gorillaz tiene 20 años de trayectoria. Este es su séptimo álbum.
Gorillaz tiene 20 años de trayectoria. Este es su séptimo álbum.

Tiempo. Song Machine. Digo Song Machine y de pronto pienso en un paralelismo tal vez romántico, tal vez ingenuo: Time Machine. Este disco se siente como un retorno al pasado, lo cual se agradece en esta época particularmente oscura, donde estamos viviendo de los recuerdos. A lo largo del disco encontraremos viejos conocidos y sonidos conocidos. Desde la primera canción se siente ese espíritu. Con Strange Timez, 2D —alter ego de Damon Albarn— realiza una radiografía del mundo. Un mundo que gira y gira, que nunca se detiene, embotellado en plástico, cubierto de guantes quirúrgicos, sediento de lejía. ¿Necesito decir más? Ese ánimo contestatario y revolucionario no se ha perdido y persiste más que nunca en Gorillaz. Y la voz de Robert Smith, un mito musical, añade muchísimo.

Seguimos. The Valley of the Pagans. Acompaña Beck. Un ataque directo a las redes sociales, una distorsión instrumental, metáforas. Se ironiza sobre tener un alma perfecta en una sociedad que es más carne que pensamiento. Luego, la tercera canción, The Lost Chord, con la compañía de Leee John, se siente como la búsqueda de lo perdido. Con metáforas simples pero lindas y sintetizadores prominentes es una experiencia de durazno. Muy Plastic Beach, me atrevo a decir. Los acordes perdidos, la infancia, lo que era puro pero ya no. Eso siento con The Lost Chord. Así pues, sigue Pac-Man, un tema que por momentos habla de la deshumanización, de la falta de pausas, de sentirse estancado y no poder vivir. Lo cual es bastante irónico, considerando las melodías más cálidas y tiernas de la canción. Oxímoron le dicen.

Termina la primera etapa del proyecto.

Ruptura amorosa

Chalk Tablet Towers, con la compañía de St. Vincent, nos habla de querer perdernos, de no conseguir el amor que deseamos —con algunos matices que incitan a sustancias químicas, a la dependencia—, iniciando así un largo proceso de ruptura que acaparará gran parte del disco. The Pink Phantom, donde participan Elton John y 6LACK, hereda ese sentimiento de pérdida. La canción, que trata de un amor finalizado, nos presenta a un personaje que no deja atrás su pasado. Con el virtuosismo y la magnificencia de Elton John, se transforma en una maravilla, una balada potente. Rompe corazones. Arregla otros. Es aceptar el dolor, vivirlo.

Ante ello, luego viene un tema que nos arropa, de aquellos que nos hacen sentir en un estado de constante atardecer. Con sonidos que recuerdan a los 80, a New Order, Aries es simple juventud. Acompaña la leyenda Peter Hook, ¿quién más? Solo hay que escucharla.

Después inicia Friday 13th, una canción sobre el agotamiento, sobre el peso de la fama y sus consecuencias. Sólida pero no memorable. Triste y azul, que de alguna manera continúa en Dead Butterflies, manteniendo ese espíritu pesimista. Allí, 2D habla de una relación rota que termina consumiéndose en la figura de mariposas muertas, un recurso potente aunque cliché. Y Désolé —lo siento, en español— termina por certificar el estado emocional de este disco, un álbum que también habla de la ruptura, de la separación. Con una estructura clásica y pegajosa, Damon Albarn simplemente construye un hit. Un tema efectivo. De las mejores canciones del disco, la cual gracias a Fatoumata Diawara gana mucho por el color de su voz.

Entonces un giro repentino. Slowthai, uno de los nombres más duros de Gran Bretaña, ingresa en este álbum con Momentary Bliss, una canción que, sinceramente, me recuerda mucho a Blur. Finaliza todo con toques más positivos, pues habla de no conformarse, se convierte en el punto de inflexión del disco, una buena despedida.

Triunfos y errores y los tracks que sobraron

Pero la historia continúa. Opium, el track 12, mantiene ese optimismo. Nos habla del mundo antes de la pandemia, de la esperanza. Los sonidos, cada vez más coloridos y festivos, se apoderan de la canción. «Run it, dancin’, flyin’, people, wake up / Come on, keep on dreamin’, don’t stop», canta Johnny Venus. Simplicity, la canción venidera, será una pequeña pausa ante esta reciente explosión.

De esta manera, en Severed Head encontramos letras que hablan del arrepentimiento, de no saber donde está uno. Figurativamente, la letra nos advierte de perder nuestros sentidos, nuestros cuerpos. De nuevo el pesimismo. Pero, en contraposición, aparecerá luego Moonchild Sanelly con With Love to an Ex, una canción más divertida, más directa, que habla de superar a las parejas pasadas y continuar con la vida. Su flow, increíble. Vale la pena escuchar.

Esta seguridad, esta confianza, repercute en lo que cantará JPEGMAFIA en MLS, donde nos hablará sobre su éxito en el juego del rap, donde, junto a CHAI, realizan una mezcla interesante al traer sonidos asiáticos y mezclarlos (aunque no sean tan lejanos como uno piensa) con el rap. Curiosamente, en esta ola de mensajes más alegres, 2D está completamente ausente.

La última canción, How Far?, dará un golpe más duro. La base, las percusiones de Tony Allen serán simplemente fantásticas. La fama se convierte en el tema central. Dejo que la letra se explique sola.

Can you smell that? Smells like jealousy in the air
Don’t know who they’re tryna scare
Looked at the man in the mirror, that’s the only enemy that I fear
Wah gwaan, brudda?
Time to hustle for the money, give the change to your mother
Change them sheets, you got stains undercover
Better look sharp, now your face on the cover
Tryna be the boss of life, gets tougher
I hope you’re ready for the truth that you’re gonna discover
Always gonna be a Judas at the Last Supper
Stay woke, it’s a rocky road on the come-up

Últimas reflexiones

De esta manera finaliza el último álbum de Gorillaz por el momento. Y, la verdad, más allá de los excelentes aportes y del sonido consistente que deja tras de sí, debo admitir que este disco no es el mejor que hicieron. Ese puesto todavía lo ostenta Demon Days, que tiene una producción más inolvidable. Sin embargo, no puedo dejar de aplaudir cómo las canciones se sostienen aquí al ser cada una un universo, con sus propias estrellas.

La duración en la versión estándar es perfecta. En la versión deluxe, en cambio, esos veinte minutos de más se sienten agotadores. No es que sean malas canciones, pero se nota que no poseen el mismo ímpetu y cuidado que las anteriores. Rescato a Opium, With Love to an Ex, MLS y How Far?.

En el departamento del sonido, obviamente no hay ninguna queja. Todas las canciones se sienten bien, suenan bien. Aunque, de nuevo, en la versión deluxe esto decae un poco. Simplicity tal vez sea la canción que menos me agradó. No obstante, más allá de ello, es imposible negar que Albarn todavía tiene el toque. Todavía puede reunir artistas y lograr cosas inesperadas e inimaginables. Supuestamente, esta es la primera temporada. Espero la siguiente con muchas ansias.

Canciones favoritas

Song Machine: Strange Timez (feat. Robert Smith)

The Lost Chord (feat. Leee John)

The Pink Phantom (feat. Elton John and 6LACK)

Aries (feat. Peter Hook and Georgia)

Severed Head (feat. Goldlink and Unknown Mortal Orchestra)

With Love to an Ex

How Far? (feat. Tony Allen and Skepta)

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