Conjugando ritmos electrónicos a sonidos de su natal Puerto Rico, Buscabulla es un dúo que suena a nostalgia, amor y fuerza. Bajo una estética que coquetea con los ochenta, Raquel Berríos y Luis Alfredo Del Vallo han construido un mundo místico, sensual y casi de ensueño.

En su álbum debut, Regresa, estos valores prevalecen. Sintetizadores. Funk. Bajos. Dream pop. Letras que acuñan el amor en un lenguaje de defensa. La sensación de una persecución, un escape continuo. Imagino un convertible a la mayor velocidad posible, el viento acariciando los lentes plásticos de sol y el sonido del mar al lado.

En este disco hay misticismo, elementos que mutan tácitamente de la instrumentación a la frescura de sus letras. Hay un rescate de los orígenes, lo cual está presente en el título del disco: Regresa y en su portada, que tiene contiene trajes coloridos de la región de ambos. Iniciamos con Vámono, que resume la idea del escape. Esta se presenta en cómo Barrios canta: «Esta vaina ya no da pa’ más / Cógelo que va a explotar / Viene, vámonos que es tarde ya». Se siente la premura, las ansias. Gracias al vídeo que publicaron el año pasado, entendemos que se trata más de una marcha, de una migración a la tierra de origen.

La fuerza se aminora con Fiebre, que —tal vez esté equivocado— habla de Bad Bunny. Me remito a las pruebas: la letra habla de una liebre con dientes de diamante, montada en una tarima y que le gusta mucho el flow. Considerando que Bad Bunny es de los artistas boricuas más respetados en el mundo, que ha sido en parte autor de la fiebre latina que se vive en el mundo, la idea no suena tan descabellada.

A continuación, El Aprieto, el tercer track, recompensa al primero. La fuga es un elemento presente en el disco, la disconformidad ante el mundo que les ha tocado habitar. El dúo inicia esta canción con las palabras: «Quiero vivir, aquí no me quiero morir, quiero vivir». Poco a poco elementos sonoros de Puerto Rico pueblan los segundos, dando paso a que, al final, se una la exasperación con la sensualidad.

Entonces, comienza la faceta romántica del proyecto. En Club Tú y Yo, Mío y NTE prevalecen los elementos del dream pop. Sin embargo, el lenguaje del amor que usa Buscabulla no es edulcorado y fantasioso. Todo es adverso, hay confrontación, desilusión y verdad. «Aquí en la cuerda floja los dos / buscando equilibrio cayendo al peligro», canta en la primera canción. «Cómo andas suelto / Viviéndote ese cuento / ¿Tú crees que siempre será así? / Tú no sabes lo que viene por ahí», en la segunda. «No te quiero mi pana / No es cuando te da la gana / Y sigue con tu cuento / Que yo no me arrepiento», en la tercera. La voz sensual de Raquel en este punto se difumina perfectamente en los instrumentos electrónicos.

Luego, con ciertos toques de R&B, suena Manda Fuego, donde el tema de la religiosidad toma relevancia. «Ven señor y manda fuego», oran. «Mira el espejo, dime lo que ves / ¿A quién de verdad hay que temer?». Los vivos son más peligrosos que los muertos. La carga espiritual de este track es enigmática. Lo cual dista en temática y no forma de No Sabemos, la canción que le sigue, la cual valora el presente, el descubrimiento, el no quedarse atado. Una de sus canciones más relajantes.

Después, Nydia, un homenaje a Nydia Caro, sigue. Suena a lo que los sueños suenan. Suena a durazno. Contiene el estribillo más pegajoso del disco, ornamentado por un bajo sutil. En ella, buscamos un propósito y sentido de vida, que en Volta parece ser hallado, sea por la calma de los sonidos o porque la cantante declara con estoicismo que todo deja ya de molestar.

Para la canción número once, ya hemos completado una experiencia casi onírica. Entonces, como una especie de recompensa, Buscabulla nos trae ritmos más parecidos a los de una fiesta, sin perder ese estado nublado que posee. Imposible no sentir por lo menear los pies cuando dice que un temblor puede ocurrir en Ta Que Tiembla.

De esta forma, Buscabulla consolida un gran disco. Los factores políticos y culturales se aprecian en pequeños toques que la banda suelta. Como alguien ajeno a Puerto Rico, estoy seguro que pierdo algunas referencias, algunos ritmos, pero su música trasciende geográficamente. A veces con un sonido onírico, a veces con mucha sensualidad y, primordialmente, con mucho sentimiento, este es un estupendo álbum debut.

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