Casi todas las canciones que encontramos en KUN de DrefQuila componen un viaje lleno de sensualidad y amor. Las pistas de este álbum suenan a clubes, tragos cortos —edulcorados— y duraznos. DrefQuila, que años atrás era un gallo (freestyler), hoy ha encontrado un sonido que, como él sugiere, suena “romántico y futurista”.

DrefQuila (Claudio Montaño) es considerado uno de los raperos más importantes e influyentes de Chile | Fuente: El Desconcierto

KUN no es disco reflexivo ni tampoco pretende serlo, obviamente. Es más bien una celebración del ahora, de las fiestas y el placer de vivir. Por lo tanto, hay que entrar al disco con esa idea. Y el artista chileno, consciente de ello, ha sabido amalgamar su voz a beats muy bien construidos, llenos de hi-hats potentes, ciertos instrumentos tropicales y bajos disimulados que le dan un aire muy colorido y versátil. Además, debido a su pasado como rapero, el proyecto está cincelado por algunas barras llenas de ingenio, juegos de palabras y referencias que todavía preservan ese pasado de rapero.

Los dos grandes pilares que sostienen este disco son el amor y el orgullo. Entonces, no hablamos de un amor que lamenta, sino de uno que simplemente disfruta, busca y quiere. El mundo de DrefQuila, al menos en este proyecto, suena a mansiones y marcas caras de ropa. Desde Lucifer, una canción que emula el sonido de Pharrell, esa elegancia y clase es evidente. Gracias a la producción, el chileno puede traducir ritmos estadounidenses sin perder su identidad latina, o, como hacen muchos otros artistas de la región, latinizar en exceso la música extranjera. Así pues, ha hallado una especie de balance que está lleno de sensualidad.

Me atrapa contiene beats bien pulidos. Además, su letra es de las más románticas del disco.

Prueba de ello son: Jenner, Me Atrapa (un tema de amor redondo y con un video musical muy tierno), Benz, Surprise, High y Nadie va a Molestar. Canciones que podrían competir de tú a tú con producciones estadounidenses. DrefQuila, en ellas, combina el reggaetón con el pop y el r&b sin ningún problema.

Momentos como los siguientes aparecen en estos tracks: «Tú dame una noche y yo como Biggie ’toy ready to die (Die, die) / Tú dame una noche, lo hacemos de día y dormimos de night, yah (Yeh-eh-eh)»; «Nunca comparen Blockbuster con Netflix (No) / Loyalty, como Rihanna con Kendrick / Mi boca es valiosa y no tengo Grillz (Wow) / Abro las gates, me siento Bill (Bill, bill) / Cuanto talento perdido por pills (Pills) / Oro amarillo parece Kill Bill (Yeh)». Es casi inevitable negar que el cantante conserva intacto su ingenio, además de preservar ese espíritu lleno de lujo en sus líneas.

Producida enteramente por el cantante, se nota la influencia de los estadounidenses en la instrumental.

La otra cara que complementa el disco, como ya mencioné, se basa en el orgullo. Está esparcido en realidad por todas las canciones, pero cuando DrefQuila pone especial énfasis en este aspecto entra en modo flex y recurre al trap. Oro Amarillo, Cardi O y Voy son canciones que extrapolan fuerza y dan ganas de simplemente disfrutar y dejarse llevar por flow del chileno. «Porque, ¡ah! Como que se desesperan (Ah-ah) / Cuando ven todo este fajo y sin terminar la carrera (Yah-yah) / O sin haber vendido drogas ’tán lloviendo los de a cien (Cien, cien) / Y si hubiera vendido sería el mejor también (-bién, bién, -bién)», escribe en Voy. Simplemente fuego puro.

Este disco merece una oportunidad, porque si bien se le puede criticar a DrefQuila su obsesión con el trasero, un elemento que se repite en más de una canción y ocasión, y cierta monotonía en algunos tracks, es un producto sólido que de cuando en cuando expulsa tintes que recuerdan a Drake e incluso Travis Scott. No llega a aburrir y está bien comprimido en sus 33 minutos de duración.

Además, DrefQuila ha sabido cómo orquestar a sus invitados, los cuales se deslizan en cada track natural y orgánicamente. El único pero que le hallo al conjunto de canciones es su insistencia en persistir en el dancehall, cosa que ocurre en Verás, canción que se siente huérfana dentro de la lista de tracks, pero la cual no es necesariamente mala y posee unas rimas graciosas que tienen que ver con El Conjuro. Al final del día, como dije arriba, es un disco satisfactorio de oír. El amor, el orgullo y la sensualidad están en sus minutos y simplemente faltan ser escuchados.

Favoritas:
Lucifer, Oro Amarillo, Me Atrapa, Verás, Surprise y High.
Menos favoritas:
Verás.

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