Invisible People de Chicano Batman

El cuarto álbum de la banda californiana elige lo simple. Con ritmos psicodélicos y tropicales que entretienen, se siente como una oportunidad perdida.

Letras simples que se conectan a ritmos psicodélicos y funkies. Eso resume la cuarta propuesta discográfica de la banda californiana Chicano BatmanInvisible People. Gran parte de las canciones de este trabajo se consumen en letras de amor, que pueden resultar al escucha bastante repetitivo. Y en lo personal, creo que es una oportunidad desaprovechada. Teniendo en cuenta que la portada y título del álbum sugieren atmósferas más opacas y llenas de misterio, como si se tratase de una pintura de Hopper, el hecho de que la mayoría de las canciones se dediquen únicamente al presente, el ahora y el amor es una disonancia, una falta de enfoque.

Este disco nos engaña. Propone azules cuando sus temas están llenos de color. La primera canción es prueba de ello. Se titula Color My Life e inicia así: «Are you a lucid dream / That’s what it seems / I’m not even sure if it’s real». Lo cual evidencia que el LP tomará una dirección más romántica que seria y consistirá primordialmente en fluir y dejar que los instrumentos y la voz se unan. Por ello, son importantes las melodías que se crean. En ciertos momentos, la influencia de bandas como Tame Impala, The Strokes y Red Hot Chili Peppers se nota. Todo puede ser tropical y psicodélico para esta agrupación. No obstante, el ser una amalgama de los nombres antes mencionados no los inhibe de formalizar un sonido propio, que en tracks como I Know ItPolymetronomic Harmony y Pink Elephant, resaltan por su personalidad, sea en las figuras casi surrealistas que usan o los efectos de sonido logran encapsular al oyente.

Entonces, ¿es eso únicamente lo que ofrece este disco? ¿Sonidos interesantes y relajantes que se combinan con letras que pueden resaltar llanas? No. Existen dos canciones en particular que mutan la personalidad en lo personal: Invisible People y Manuel’s Story.

La primera llama a la unión. Habla desde la perspectiva de los mudos, de los anónimos. Con un ritmo más pausado, como si se tratase de un lamento, Bardo Martinez canta: «Invisible people, the truth is we’re all the same / The concept of race was implanted inside your brain / It’s time to start all over / You best believe we’re taking over». Imposible no darle la razón o dejarse arrastrar la distorsión de los sonidos.

La segunda es la historia un mexicano que escapó de la violencia de los carteles. Simulando una persecución, los instrumentos parecen acosar al cantante. A través de estos, se siente el vértigo, la presión, la escasez de las horas. La quinta estrofa dice lo siguiente: «I ran back home as fast as I could / No choice now, I had to leave for good / I packed a bag, the few things I own / Deal gone bad will never leave me alone».

Oportunidades perdidas. Enfoques erróneos. Es imposible no preguntar ¿qué hubiese pasado si todo el proyecto mantenía estos temas a lo largo del disco? Chicano Batman ya posee de por sí un sonido que atrapa y sabe cómo conectar e incluso lograr que uno baile, pero en lugar de solidificar aquello con grandes letras, eligen lo naif, lo simple. Invisible People es un engaño que se disfruta, un disco que pudo ser mucho más.

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