Hay ciertas canciones que se correlacionan con etapas muy concretas de nuestras vidas. ¿A qué suena la juventud? La respuesta es variada. Puede sonar a una canción de Linkin Park, Metallica, Adele, Ariana Grande o Slowdive. Sin embargo, existen algunos proyectos que, sí o sí, buscan encapsular ese sentimiento juvenil (casi cliché pero necesario) que todos hemos acordado reservar para tramas dignas de una película de A24. Y Sweet Whirl es de aquellas artistas que lo logran.

How Much Works es el segundo LP de Sweet Whirl. | Fuente: Mindies

Casi desconocida, con menos de 2 mil seguidores en Instagram, el arribo de su música a mis oídos ha sido de aquellos breves y misteriosos milagros de internet, donde los algoritmos funcionan bajo motivos desconocidos. Sin embargo, no puedo estar más satisfecho del resultado. Esther Edquist nos habla de los errores, de la no pertenencia, del amor fragmentado. Sus letras son ingeniosas, construye imágenes hermosas y delicadas cuando uno menos se lo espera. Y aunque la producción en su música no es precisamente compleja, tiene esos toques indies que estoy seguro que a muchos le fascinarían.

Casi todas las canciones que componen este disco de 40 minutos se sienten como los episodios de un drama juvenil independiente. Lo que dice Esther en los tracks tranquilamente podría ser parte del monólogo interno de cualquier personaje. «Deja que mi corazón se rompa, yo no recordaré el dolor» (Sweetness). «He leído mi Camus y he leído mi Sartre / Sigo ebria la mañana que sigue» (Weirdo). Hay mensajes potentes. Sin embargo, esto no quiere decir que la cantautora caiga en el melodrama y la monotonía. O que simplemente base su música en pretensiones. Lo cotidiano también tiene espacio en este LP. En Something I Do, podemos sentir la soledad de la cantante a través de la rutina de la mañana. En Conga Line, un vacío existencial irónico nos consume conforme la balada se desarrolla dentro de un baile.

En How Much Works, Esther Edquist desarrolla una serie de baladas que distan mucho de su primer LP.

Otros aspecto a considerar dentro del disco es el amor. Su presencia es constante a lo largo de las canciones. Para Sweet Whirl, esta palabra está llena de realidad. En How To Count, por ejemplo, narra como en la pared de la habitación de quien quiere encuentra una foto erótica o pornográfica que termina por decepcionarla. «It turned me off, this object of lust». Y en Your Love on Ice acepta que es parte del pasado de quien ama, pero aún así está dispuesta a ser parte del engaño. «Yo soy una melodía vagabunda / Pronto olvidada», escribe. No hay dudas que hay una sensibilidad con mucho potencial en Esther.

He de decir que este LP es una experiencia sólida y melancólica. En ciertos momentos, tal vez por la nostalgia que Edquist imprime en su voz y algunos juegos instrumentales, me recordó a Beach House o Faye Webster. Lo cual dista de ser reprochable. No estoy seguro cuáles serán los caminos que esta artista tome en un futuro próximo, pero lo logrado How Much Works ha valido mucho la pena.

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