Guía Flamante de Blackthony Startano

En su álbum debut, Blackthony Startano desarrolla una serie de melodías pegajosas y un ingenio destacable en muchas de sus líricas.

La primera vez que escuché de Blackthony Startano pensé que se trataba de un meme. El nombre provenía —obviamente— del crítico de música Anthony Fantano. Me dije a mí mismo: «No puede ser». Pero sí era. Y no lo supe. Ni siquiera lo esperé. Pero había encontrado a una banda que iba en serio y que, en pocos meses, se ha solidificado como una de las propuestas más interesantes dentro de la escena musical limeña. Y de las mejores, según mi perspectiva.

De pronto, las portadas bicromáticas. Una fauna de personajes recortados. Sadboy & Darkogirl, Observatorio de Aves y Reina del Subsuelo. Los tres singles publicados por la banda pronosticaban ya un álbum. Y este, tras varios meses de espera, llegó bajo el nombre de Guía Flamante. Así pues, todo se comprimió en 11 canciones y 47 minutos, donde melodías pegajosas y letras —a veces simples y otras veces ingeniosas— se fundieron en un proyecto plural donde la soledad, el rechazo y el amor pueden ser abordados de forma sarcástica y profunda.

El disco inicia con Sadboy & Darkogirl. El primer verso es irónico. «Acabamos de llegar y ya nos quieren botar». Outsiders. La canción es muy ágil, potente y, sobre todo, dulce: una parodia de las relaciones que uno ve en internet. El título prácticamente lo anticipa. Sadboy. Dígase de flaco tóxico. Con un punto de vista ácido, se canta: «Cómo le hacen para estar así, estando tan mal / si todas las cosas que me dices de él, a ti te hacen vomitar». La armonía de los instrumentos, junto a la voz de Andrés Izquierdo, el nombre detrás de proyectos como Incendios Forestales del Viejo Continente, aquí funciona correctamente.

En el segundo corte, Jhon McClane, sin embargo, parece que se cambia el rumbo. Es el primer punto bajo del LP. La instrumentación no es nada del otro mundo. La letra, donde hay momentos interesantes, no cierra bien. Fragmentos muy buenos como «Las noches las paso en vela / Viendo cómo se oxidan las eras / La vejez y la muerte absoluta hoy ruegan por mí» contrastan mucho de un coro que se presenta un tanto más anodino.

De esta forma, existe una falta de balance en los temas del proyecto. Habrán, a lo largo del disco, canciones que tendrán más fuerza y más pegue otras. Entonces suena Religión del Halcón, el tercer track. Un acierto total, que en los siete segundos de su inicio juega con nuestros oídos. Vuelve la fuerza y energía del grupo. Asimismo, la letra adquiere mucho color y personalidad.

No he tenido ni cinco minutos
para darte amor ni estabilidad
sigues coloreando las páginas
de las diapositivas

(…)

Las madrugadas pasan y me hablas
por ratos sobre los astros, de cómo
todos duermen menos yo.

La sucesión versos encadenan sentimientos con los que muchos pueden empatizar. Un relato que hemos vivido y del cual es difícil de escapar.

Luego, Pez Luchador de Siam, donde la guitarra, en sus agudos, parece llorar. «Las risas oprimen tu voz / y te despiertas sintiendo que el duelo se ha vuelto perpetuo». Las melodías ocultan angustia, tristeza y encierro. Una canción que logra su propósito y nos hace empatizar con el pequeño pez.

A esta le sucede Club Social de los Fantasmas, un himno para los que ya no pertenecen. «He cambiado de cabello, seguro por eso no están / no me reconocen puede ser que sea parte de crecer // Es la verdad / siento la incomodidad de no ser parte de ellos / bailar ya no sirve de nada / me refugiaré escondiéndome en mi cuarto / y así seré el primer hikikomori del grupo». Con una batería que cobra más vida que en minutos anteriores y escenas irónicas, no puedo evitar sonreír al momento de alcanzar el coro.

Reina del Subsuelo. Un tema ejecutado con mucho corazón, donde el amor se construye a base de momentos pasados, reuniones y pequeños guiños musicales. El uso de Carey Lander y Amelia Fletcher dentro de los versos, demuestra que el ingenio del grupo se amplía más allá del aspecto técnico. Perfecta para escuchar en vivo. Al llegar el momento de «Soy la autoproclamada reina del subsuelo», solo puedo imagino pogos.

Mecanismos de Defensa en las Ligas Mayores. Un título muy largo para una canción con una letra muy corta, que no termina de completarse. «Se me suben las hormigas a la cara / y el espacio entre escaleras se achicó // ¿Quién dijo que el hombre debe ser fuerte?». Hasta allí todo perfecto. Sin embargo, el «enfrentarse contra la humanización» y lo que prosigue son una serie de elementos que pierden fuerza y desvían el mensaje.

Es entonces cuando el álbum entra en un pozo. No llega a la solidez de los primeros temas y solo mantiene algunos momentos destacables. Eso sí, antes de que aquello suceda, suena Observatorio de aves. Una locura. Una sucesión de elementos casi surrealista. El pesimismo. Un pequeño guiño a Un Perro Andaluz. Elementos que fabrican una bomba y una explosión de tristeza.

Pero todo lo que sube baja. Para cuando empieza Federación Nacional del Hielo, no hallo un rumbo. Los coros y la letra no llegan a ser suficiente. Parecen una parodia de ellos mismos. En Surfer Rojas, todo es muy simple, casi anodino. Una canción que tranquilamente pudo ser obviada del corte final, tanto por lo difuso de su lírica como por su instrumentación casi repetitiva.

Al final, tenemos El Himno Universal de los Incendios, que, a diferencia de los últimos dos cortes, consta solo de una guitarra y una voz. Es una especie de despedida, donde la primera estrofa es simplemente poética. «El simulacro que inició la otra tarde / creó desorden en las puertas de salida / prohibió el paso a los autos en la calle; también avenidas / Y todo el público quedó tan sorprendido / Cuando el incendio devoró la estructura / Se sacudieron las cenizas del pelo y se fueron juntos». Casi nada más que decir. El sentimiento de este último track eclipsa el tramo final —y menos efectivo— de un disco que nos demuestra que Blackthony Startano ha llegado para quedarse. Estoy seguro que pueden lograr algo más de lo que han hecho en este primer proyecto. Y saben que solo es mi opinión, ¿verdad?

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