Arpegio

Fiera Chiquita de Fierecita

¿Y ahora qué? Somos la generación que diluye su vida en las plataformas digitales, la que le da a sus hijos un iPad antes que temperas para que jueguen. Hemos visto a las derechas extremistas regresar al poder. Donald Trump. Jair Bolsonaro. A las izquierdas en un estado de letargo e ineptitud. Vivimos desesperanzados. No hay rumbo. El amazonas se ha quemado frente a millones de pantallas. ¿Y ahora qué? La generación que nació a lo largo de los noventas, que regaló su privacidad a internet y parece estancarse en código binario, envejeció. Vive una dicotomía: en manifestaciones, reclama sus derechos, pero es frágil cuando consume dentro de un Starbucks. Y, seguramente, no fuimos los únicos que sentimos esto. El joven, en cualquier época, siempre es joven.

Este disgusto o decepción hacia nuestros tiempos es precisamente lo que en 10 minutos y 20 segundos Fierecita, el nuevo proyecto de Manuel Vela (Kill Amigo), en compañía de Alessandro Coluccelli (Alhambre, Play Attenchon y Millones de Colores), resume. En cinco canciones, cada una de ellas con una identidad reconocible (gracias a las cuales se subvierte la brevedad del EP), captura ese desencanto, y estructura líricas diminutas, que en la repetición encuentran una forma de quedar grabadas en la mente del escucha, ofreciendo momentos que liberan tonalidades de un rock alternativo, melódico, que a veces se tiñe de punk. En cierto momento, incluso, hay reminiscencias de Weezer.

El disco es una protesta. La escritura de sus canciones, realizadas por Manuel Vela, difieren de las fórmulas, lo común. Los versos, explícitos en su mayor parte, brindan una honestidad que en canciones como ¿Ahora qué? y Automatización logran resultados fantásticos. Precisamente, en esta última, donde un hombre consumido por el tiempo, en una sociedad tecnológica, acepta una realidad irreversible, se intuye una propuesta un poco más ambiciosa. Automatización se convierte en dos minutos que consolidan la propuesta musical: la mejor canción del EP.

Fiera Chiquita es, al fin y al cabo, un primer paso sólido. Sea que se trate de la violencia policial, una balada con tintes infernales (666) o una pista sobre la monotonía de la vida, hay ideas con mucho potencial. Los arreglos musicales y las intromisiones de personajes populares en cultura peruana como el Don Gato de Canal 5, el irreverente Doctor Choy y la valiente Pastorcita Huaralina, que sirven a modo de skits, dan otra lectura a las canciones y permiten que la producción alcance un nivel más interesante. Sí, todo está mal, ¿qué es lo que tenemos hacer nosotros?

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