La premiada compositora nos ofrece un disco optimista en tiempos de pandemia. Con un discurso más íntimo, nos permite sonreír.

Con una de las mejores voces de su generación, la cantante de R&B Alicia Keys merece todo el tipo de reconocimiento posible. Si bien su época dorada estuvo ubicada durante los primeros diez años de este siglo y, eventualmente, fue perdiendo fuerza en la década del 2010 y presencia—más allá de alguno que otro single donde su nombre apareció o su álbum previo HERE—, siempre es grato escucharla y leer algunas de sus letras, aunque a estas a veces caigan en demasiado optimismo.

Con casi 40 años, parece casi irreal decir que la artista ha envejecido. Pero basta echar un vistazo a sus primeros discos y como era el diseño de los mismos. Sí, ha pasado tiempo. Pero ello no significa que la cantante y compositora haya perdido el brillo de su voz o su perspectiva del mundo. Al ver los videos promocionales de este proyecto uno podría confundirla con una artista recién salida al estrellato; se mantiene joven y jovial.

Un álbum producido para sonreír

En ALICIA, la neoyorquina nos muestra sus preocupaciones. Es un álbum íntimo, que, aun en sus intentos de lograr un hit comercial, halla pequeños espacios para hablarnos de lo que acontece en su —nuestro— mundo. Dentro de su listado, se tratan temas como el agotamiento de la vida (So Done), la violencia policial de los Estados Unidos (Perfect Way To Die) y la fuerte demanda laboral en un sistema que no recompensa lo suficiente (Good Job), entre tantos otros. Lo cual, dentro del panorama que actualmente vivimos en todo el planeta, a causa de la pandemia del coronavirus, parece un llamado de esperanza.

La canción tiene claras referencias a aquellos que combaten en primera línea ante el coronavirus.

Por ese lado, todo correcto. Las canciones que hablan de estas problemáticas actuales, y que muchas veces terminan siendo utilizadas en videos emotivos, funcionan perfectamente. No hay fallos en la voz de Alicia y la instrumentación potencia a la misma. Es más, a veces la letra, aunque no sea necesariamente intrincada, puede llegar a tocar fibras sensibles. En la canción que trata sobre la violencia policial en EE. UU. la compositora canta: «Another dream lost /Another king and queen lost / Another broken promise they refuse to make right / Oh, another night to live in fear».

Son piezas que están hechas para purificar, para sanar. Y esto, obviamente, tiene un público que adopta el mensaje y otro que jamás lo escuchará o querrá escucharlo. Depende de cada uno. Habrá a quienes este exceso de optimismo los repela, pero para otros será algo necesario en estos tiempos tan difíciles; y la música también puede servir el propósito de motivarnos. Basta ver los comentarios de Youtube para leer copiosos textos donde personas, a lo largo de varios lugares del mundo, narran sus experiencias y el efecto que estas canciones han tenido sobre ellas.

El amor en Alicia Keys

No faltan los temas de amor en este disco, algo obvio en el R&B. A lo largo del mismo, la artista nos habla del amor más que nada como una especie de separación, anecdóticamente, pero allí es donde no halla un correcto balance. Estamos hablando de que este disco dura casi una hora y, ciertamente, uno que otro track pudo haberse omitido, más que nada porque este proyecto triunfa mejor en la faceta que he mencionado anteriormente.

La colaboración Sampha es de las mejores del disco.

Sin embargo, encontramos algunas colaboraciones interesantes a lo largo de su duración. Con Sampha, una de las mejores voces de esta generación, en 3 Hour Drive, se elabora un relato de dos amantes que no se encuentran. En Wasted Energy, con Diamond Platnumz, una desconexión verbal y física. En —y con— Jill Scott, una simulación de besos. Keys todavía tiene mucho que ofrecer por este lado. Cuando lo desea, puede lograr reales bombas.

Pero, más allá de esos logros, no hay una cohesión que solidifique a este disco. Y es cierto que la artista, por momentos, plantea sonidos que se acoplan al estándar y la nueva norma del R&B. En ciertas canciones, hay pequeños destellos que recuerdan a Solange (Time Machine). No obstante, luego, y casi de la nada, el proyecto vuelve a traer a la mesa algunos sonidos que ya no están vigentes en la industria musical del 2020, como lo es Love Looks Better, que parece la genérica canción que uno escucha en el soundtrack de una comedia romántica, o You Save Me, que también cae en el mismo pecado.

ALICIA es un disco que no termina de ser lo uno ni lo otro, pese a que desde la portada nos ofrecía un retrato más vulnerable de la cantante, una confesión. Curiosamente, en la primera pista, ella cantaba lo siguiente «What if I wasn’t Alicia / Would it please ya?». Creo que la respuesta la tiene cada uno de sus fanáticos. Se nota que la artista quiere ir más allá, pero hay algo (¿tal vez la industria musical?) que termina atándola.

Canciones favoritas:
Time Machine, Wasted Energy, 3 Hour Drive y Perfect Way To Die.

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