Pulp: Different Class

La música de Pulp puede entenderse como una sucesión de cuentos. Su estilo se diferenció del de sus coetáneos por ello. Construían historias llenas de erotismo y frustraciones. Jarvis Cocker, el líder de la agrupación, cantaba en tonalidades graves cuando estos acechaban, y en agudas al sentirlos débiles. Sus protagonistas eran resúmenes del tiempo que les tocó vivir. Deseaban, amaban, temían, soñaban y, esencialmente, vivían a través de sus letras.

Así pues, si hay algún disco, dentro del ostentoso repertorio de la agrupación, que pueda sintetizar las oraciones anteriores, tendría que ser Different Class, proyecto estrenado en 1995, que nos habla de las diferencias sociales de la Inglaterra que les tocó vivir y que ahonda primordialmente en los relatos de seres suburbanos, haciéndolos protagonistas, perdedores y triunfadores, como podría, tranquilamente, haberlo hecho James Joyce.

La portada mantiene ese espíritu segregador. Nos enseña a los integrantes del grupo como personas alienadas, en blanco y negro, rodeadas de una sociedad caracterizada por los lujos. Pulp, desde las primeras palabras del record, luchará para transmitir ese sentir y triunfará, convirtiendo a Different Class en uno de los clásicos de los 90.

De suburbios y sexos

Mis Shapes inicia con un juego de palabras, que nos introduce en el universo de este disco: el de los perdedores de la vida, los fracasados, los pobres. “Mis-shapes, mistakes, misfits”. Es una apelación para todo aquel que antes ha sido desmoronado. Desde cómo se generan las brechas a través de las galletas que uno comía cuando niño [“Raised on a diet of broken biscuits”], hasta cómo en el club convergen dos tipos de seres humanos, este primer capítulo es un llamado de atención a los suburbios, a que se levanten, a que dejen su condición.

Brothers, sisters, can't you see?
The future's owned by you and me
There won't be fighting in the street
They think they've got us beat
But revenge is going to be so sweet

Pero Cocker no es un armamentista. Para él, que fue un hombre común y corriente antes de volverse una de las principales voces de su generación, la solución es la educación: un precepto revolucionario.

Pencil Skirt suena enseguida. Se aleja de la primera, tanto en fuerza como en temática; sin embargo, mantiene el espíritu del rechazado. En este caso, hablamos del amante, el que vive en la sombra, oculto debajo de una cama. La letra desarrollará el ímpetu sexual del adúltero y, paulatinamente, lo deforma, hasta que toma el hecho de hacerle el amor a la mujer que desea como una actividad enfermiza y satisfactoria [“I only come here cause I know it makes you sad/ I only do it ‘cos I know you know it’s bad]. Es simplemente gratificante escucharlo los desvaríos por los cuales Cocker nos lleva.

Al terminar los desenfrenos del segundo track, inicia el himno [probablemente] más reconocible del grupo británico, Common People. En sus notas se cuenta la historia de una mujer obsesionada con una pobreza ficticia, idílica, fantasiosa; y la de un hombre que, para complacerla, estudiará su clase social.

"I wanna live like common people
I wanna do whatever common people do
Wanna sleep with common people
I wanna sleep with common people like you."
Well, what else could I do?
I said "I'll... I'll see what I can do"

Jarvis Cocker extrae los principales elementos los suburbios: los cigarrillos, los supermercados, las cucarachas y el billar. Y después no durará en decirnos cómo viven las personas que no tienen el dinero suficiente para gastarlo en nimiedades:

You'll never watch your life slide out of view
And then dance, and drink, and screw
Because there's nothing else to do

El final se construye como una especie de burla y sátira a la mujer. Una y otra vez repite los deseos de la misma. Le recrimina su falta de noción de la realidad, de querer convertir la falta de dinero en una fantasía deseable. Y es que, lo que Cocker logra fantásticamente es subvertir la realidad y transformarlas en melodías alegres, ya que todo lo mencionado anteriormente, usualmente, sería parte de una canción de tonalidades azuladas, pero junto al guitarrista y la tecladista se revelan y producen una pieza con la cual cualquiera podría bailar.

La euforia del Common People se minimiza con I Spy, otra composición que vuelve a hablarnos de los pobres obteniendo una victoria sobre los ricos. Los matices de la voz de Cocker, la orquesta que la decora, le dan tonalidades cinematográficas y sombrías.

El espía se mimetiza, desea, anhela y busca la venganza de un hombre [o un amigo] que escapó del lugar más horrible en el mundo: los suburbios. Le arrebatará a su mujer, para salvarla de las fiestas y el champán. No deja de ser interesante la pieza, puesto que este sería un preludio para This Is Hardcore, el próximo proyecto del grupo.

Inmediatamente después de aquel espectáculo gris, suena la guitarra y presenciaremos otro de los grandes himnos de Pulp, Disco 2000. En esta canción, la banda usa de nuevo el oxímoron. A través de alegres melodías, escuchamos la historia de una pareja disfuncional y miserable. Ella: una mujer encapsulada en la periferia, que antaño era deseada y ahora vive atada a un marido que no quiere y con un bebé. Él: un hombre de su misma condición, que toda la vida la deseó y por fin logrará su cometido.

You were the first girl at school to get breasts
And Martyn said that you were the best
Oh, the boys all loved you but I was a mess
I had to watch them try and get you undressed
We were friends, that was as far as it went
I used to walk you home sometimes, but it meant
Oh, it meant nothing to you
'Cos you were so popular

La genialidad de la letra reside en el uso de los Flash-backs. Gracias a estos, Jarvis cincela la vida de ambos, haciéndonos conocer la psicología de Deborah y de quien le canta. Todo se convierte en un espectáculo de frustración y pena, pero en el cual se ríe en lugar de llorar. Porque así es este disco, un álbum que trasciende las convenciones musicales.

En Lived Bed Change nos topamos a una mujer que está envejeciendo y cuya cama no es la fuente de placer que solía ser. Aquí, los suburbios sirven para no solo para mantenerla en su posición económica, sino para juzgarla. Sus amoríos eran la comidilla de los vecinos; su lecho, su paraíso.

Sin embargo, ahora esta figura, donde tantas veces fue excitada, pasa a ser un castigo, un recordatorio que en otros años todo fue mejor y tiene que contentarse [con lo que la letra sugiere podría ser] la masturbación.

And now there's no need to complain
'Cause it never makes a sound
Something beautiful left town
And she doesn't even know its name

Luego de una canción devastadora, Pulp juega con el escucha y le ofrece una llena de esperanza e instrumentos de cuerdas que evocan campanas de boda: Something Changed. Esta apela a lo cotidiano, a las coincidencias de la vida, al destino, al Carpe Diem.

Oh, when we woke up that morning we had no way of knowing
That in a matter of hours, we'd change the way we were going
Where would I be now?

Acompañado de tantos sonidos melifluos, es imposible no creer en las maravillas del amor al escuchar esta pieza. Se ha creado el cielo de los enamorados. No importa la situación económica, sólo el aquí y el ahora. No obstante, a partir de aquí, el sentimiento de triunfo va a ir diluyéndose.

Las caídas a la realidad

Sorted For E’z and Wizz continúa el estado de ensueño de Something Changed. Cegado por las drogas, Jarvis nos narra lo que debe sentirse el estar en un estado alucinógeno dentro de un rave. E’z and Wizz, precisamente, puede entenderse como éxtasis. Es la única canción en todo el proyecto que habla explícitamente de las drogas, y no lo hace gratuitamente. Al final, se introduce el temor a la sustancia, que lo sume a uno en un estado letárgico.

In the middle of the night, it feels alright
But then tomorrow morning
Ooh, ooh, then you come down

Ooh, ooh, then you come down
Ooh, what if you never come down?

A continuación, FELLING CALLED LOVE alcanzará unos de los puntos más asfixiantes del disco. ¿Qué puede ser más tóxico que las drogas? La respuesta, por más cliché que suene, es el amor. En esta canción, esta figura se convierte en un malestar, una enfermedad. Cocker no solo lo resiente, sino que lo critica, le teme, lo baña en realidad. Y, por primera vez, el hombre suburbano es derrotado completamente.

It doesn't make no sense, no
It's not convenient, no
It doesn't fit my plans, no
It's something I don't understand, oh
F-E-E-L-I-N-G-C-A-double-L-E-D 
L-O-V-E, what is this thing that is happening to me? 
So what do I do?

I've got a slightly sick feeling in my stomach
Like I'm standing on top of a very high building, oh, yeah
All the stuff they tell you about in the movies
But this isn't chocolate boxes and roses
It's dirtier than that

Las últimas canciones tres canciones del disco mantendrán este espíritu pesimista. Underwear explotará la comedia humana del celo y la frustración sexual. El enamorado allí se ridiculiza y es ridiculizado. Con una técnica vocal casi teatral, en la cual Jarvis Cocker canta en agudos y graves, emulando distintos estados de ánimo, nos dice que todos somos perdedores. Empatizar con la letra es sumamente fácil, gracias a un coro tan precioso como fatalista y una guitarra que explota como si esta sufriese una catarsis.

I couldn't stop it now, there's no way to get out
He's standing far too near and how the hell did you get here?
Semi-naked in somebody else's room
I'd give my whole life to see it
Just you stood there
Only in your underwear
Oh, come on, come on now

El último par de canciones, Monday Morning y Bar Italia, dan por terminada la fiesta. La realidad se alza de nuevo. En la primera, se nos aprisiona en el loop infinito de lo cotidiano. El lunes se vuelve un ser que nos expectora y nos caduca.

Now, now that you're free, what are you gonna be?
And who are you gonna see?
And where, where will you go? And how will you know?
You didn't get it all wro-o-o-o-o-o-ong
Is this the light of a new day dawning?
A future bright that you can walk in
No, it's just another Monday morning
Do it all over again, oh baby

Por lo tanto, ¿cuál sería el objetivo de seguir? Monday Morning es un grito lleno de angustia. Sin embargo, este, al final, será ahogado por Bar Italia. Con una actitud de derrota, Jarvis Cocker nos canta desde la simpleza de un bar. Se despide de nosotros, antes que este se caiga. Ya no hay más pasiones ni rebeldías. Solo queda una pareja en un rincón de Soho, seguramente ebrios, forzados a retornar a lo cotidiano, como la gente común.

Debajo del parlante

Puedes escuchar el disco en las siguientes plataformas:

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