Arpegio

SiR: Chasing The Summer

En su tercer proyecto discográfico, el solista de California buscará capturar el verano por medio del R&B. Sin embargo, hallará problemas en ese propósito.

El problema con el último álbum de SiR es la falta de cohesión. Tiene 14 canciones, que buscan (e imploran) llevarlo a uno por la senda del amor, el verano y la juventud. Sin embargo, falla deliveradamente, ya que, de todo el universo del disco, únicamente se pueden disfrutar cuatro canciones propiamente dicho.

Me refiero a Hair Down, Redcorn, You Can’t Save Me y Mood, producciones redondas, hechas específicamente para ser tarareadas o puestas en la radio, y que no tienen nada que envidiar a las realizadas por artistas de la misma categoría, como Miguel. De hecho, con Hair Down, tenemos una introducción maravillosa. No por nada es el single principal del álbum. Esta cuenta con la participación de Kendrick Lamar, lo cual la hace una apuesta casi segura.

Es simplemente fascinante escuchar al rapero de Compton en tracks de R&B. Desde su colaboración con SZA, el ganador del Pulitzer no se hallaba en tal sintonía en una canción de este género. Entregando versos pícaros con una técnica que ha desarrollado a lo largo de toda su carrera, tenemos una gran primer paso en el proyecto.

Además, nos topamos con una instrumentación fascinante, buenos bajos y una voz que desde el primer minuto nos propone los elementos que el disco discutirá (en mejor o peor forma) luego: la incertidumbre del amor, el orgullo, la marihuana y California.

La que sigue, Redcorn, mantiene la calidad en los beats. Con una serie melodías y versos frágiles, el compositor nos regala segundos fabulosos. Y nos presenta la gran virtud que posee: la perfección para crear coros. Él confiesa en el de este track:

When I'll just end up alone, every night alone
Why am I alone? I wanna know that you want me, too
Am I wrong? Tell me that I'm wrong
Tell me I deserve all the pain that you put me through, oh

De esa forma, nos encontamos a un SiR, que estará inquieto, disconforme y adolecido por la posición amorosa que le toca ocupar. En sí, un ‘romántico’ que se dedica a llenar su música de deseos.

En You Can’t Save Me, el cantante prosigue con la idea de la pista anterior. Sin embargo, aquí ya no es alguien frágil. Cambia. Se transforma en el malo del filme, el chico rebelde, pero sensible. Es un cliché bien abordado, que, en la segunda parte de la canción, se marca con una transición fascinante.

Good girl, I knew you were a good girl
It's all I ever fall for, the girl I'd lose it all for
Yes, I was in the wrong place at the wrong time with the right one
Now you think you're tryna help, oh
But you can't save me from myself, ooh
No, you can't save me from myself, ooh, ooh

Si bien la escritura de todo el record no es precisamente sorprendete ni brillante, como ya va siendo notorio, la voz que lo protagoniza está muy bien lograda. Momentos como “I was in the wrong place at the wrong time with the right one” o “In another time, in another place/ You would be mine” son los mejores del disco.

Lamentablemente, luego de la tercera canción todo entra en una serie de altibajos y el álbum no recuperará su lucidez hasta que Mood, el track número 12, entre en escena, puesto que cuenta con la maravillosa colaboración de Zacari, cuyo coro es simplemente precioso y destila la esencia de un verano relajado en sus ritmos, que es imposible no seguir con los pies:

Inconsistencia

Y es que lo que precisamente caracteriza al record son las colaboraciones, ya que ocupan la mitad de este. Cuando SiR lo desea, son orgánicas y colaboran en la adquisición de nuevas perspectivas dentro de las canciones. Sin embargo, hay unas cuantas ocasiones en las cuales se sienten más bien nimias. Entonces, a lo largo del álbum encontramos a voces conocidas como Lil Wayne (Lucy’s love) o Sabrina Claudio (That’s the way I love you), cuyas contribuciones nos muestran lo polarizada que puede ser la producción.

Con Lil Wayne, el disco adolece la falta de inspiración. La letra que desarrolla en Lucy’s love es simplemente simplona. Tan deficiente es su participación, que SiR incluso le gana en técnica dentro de su género. Mientras que con Sabrina Claudio encontramos tal vez una artista que opaca al protagonista del álbum.

En relación a los features de los artistas menos conocidos, que se presentan en LA Lisa, New Sky y Still Blue, con Smino, Kadhja Bonet y Jill Scott, respectivamente, existe una descompensación marcada. La primera canción es muy larga y extenuante; la segunda quiere brillar en su instrumentación y Bonet rescata ciertos momentos, pero los errores ya están cometidos y una canción debe servir como un todo y no en fragmentos; y en la tercera simplemente uno ya está muy agotado como para escucharla.

A todo este desorden de interpretaciones, le sobreviven todavía cinco piezas más: Fire, Touch Down, Wires in the Way, The Recipe y LA, de las cuales solo deberían haber hecho el corte a la versión final la primera, la cuarta y la quinta, ya que las restantes son poco interesantes.

Fire nos brinda la faceta más divertida de SiR. Allí se entrega a la simpleza y fluye con humor. “Baby, you’re the finest /Pussy taste like diamonds”, canta. Él lo sabe, no puedes tomarte en serio esa canción. Por eso, simplemente se divierte conforme avanza. Mientras tanto, en The Recipe y LA, que cierran el proyecto, formula tracks cumplidores que, como anteriormente he sostenido, solo destacan en el coro.

Al finalizar el álbum es imposible no sentir un sabor agridulce, y no es porque hayamos escuchado las divagaciones de un hombre afectado por el amor. Es cierto que SiR puede llegar a concretar momentos de lucidez en los cuales el verano se extrapola tanto en su voz como en la instrumentación. Sin embargo, su música se siente como un caos, como la portada de su disco, donde no sabes precisamente quién es SiR o qué quiso transmitir realmente. Así pues, simplemente buscó fallidamente un verano que ya está finalizando en Estados Unidos.

Debajo del parlante

Puedes escuchar el álbum en las siguientes plataformas:

«Porque nunca se gana una batalla dijo. Ni siquiera se libran. El campo de batalla solamente revela al hombre su propia estupidez y desesperación, y la victoria es una ilusión de filósofos e imbéciles». -El sonido y la furia

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