Arpegio

Santa García: Nueva Ola

En 2017, Roberto Espinoza lanzó un EP en el cual realiza un viaje interior y de madurez, catalogado, según la prensa peruana, como uno de los mejores proyectos de ese año en el país.

Una de las principales virtudes de Santa García es la creación de instantes. Puedo comparar su música con la fotografía. Tan solo que, en lugar de abrir más o menos el diafragma de una cámara, él, con las palabras, construye panoramas que juegan con las luces.

Su EP de 2017 es la refinación de ese estilo. A través de seis canciones, el cantautor peruano nos toma de la mano y nos invita a recorrer su universo.

Habitación es una introducción sólida. Para entenderla hay que saber resumir lo comprimida que puede ser una. Santa compara ésta con un corazón, y gracias a una serie de acordes que liberan ternura y fragilidad podemos conocer como serán las texturas y fragancias del proyecto.

Luego suena Todavía, que tiene una esencia onírica, de aquellas que a uno lo puede llevar a pensar que es la interpretación que realiza el autor del dream pop. La letra, en su epítome, juega a una especie de diálogo, que, dependiendo del ánimo del escucha, puede calar en mayor o menor medida. Eso sí, nos entrega uno los mejores momentos del EP en los siguientes versos:

(…)Ay, mamá
No sé qué decir

Tu sangre no es la mía(…)

En Residuos predomina la pausa. Es especie de interludio o skit que nos ofrece una relación de amistad entre García y alguien que está completamente devastado. Residuos, además, funciona como el prólogo de un proceso de sanación, que se desarrollará en la segunda mitad del disco.

Todavía‘ tiene, además, tintes de rock argentino .

Domingo, Sierra y Miraflores son canciones interdependendientes, ya que las tres formulan la temática del viaje (planteamiento, vacilación y partida). La primera, inicia con un hombre que se repite una y otra vez que no nació para esta vida ni para los momentos que le tocó afrontar, pero uno que, al fin y al cabo, tiene ambiciones y vacila entre las fantasías y caminos que deberá recorrer para dejar su estado de confort. En el coro, precisamente, estos sentimientos afloran:

Quiero recorrer la vida misma  
Y no me alcanza el tiempo
Quiero aniquilar mis agonías
Y no me alcanza el tiempo
No nací para esta vida
Ni para este momento

Sierra es la construcción del paisaje idílico, la reconciliación del hombre y la naturaleza. A través de versos mágicos, García nos presenta a un humano que está en los últimos momentos de su vida y que anhela esa conexión.

Si yo he de morir mañana  
Sierra nuestra, luz de llama
Alumbra mis montañas
Por favor
Si yo he de morir mañana
Sierra nuestra, luz de llama

Con el acompañamiento de Elisa Tokeshi, el protagonista por primera vez (en el espectro del record) entra en contacto con el otro. Entonces, lo que inició con matices tristes muta en la esperanza.

Es así como llegamos a Miraflores, la última canción del proyecto y la mejor del mismo, ya que es una especie de recompensa tanto para el cantautor como para el escucha que ha estado a su lado durante todo el viaje. En sí, la pieza sirve como una despedida. Santa se apresura, adquiere confianza y declara:

No conozco más  
Que un puñado de lugares

Esto funciona no sólo para decirnos que nuestro personaje principal ha estado siempre comprimido en la ciudad, sino que, gracias a las melodías que consigue con su guitarra y la tonalidad de su voz, la extrañará.

‘Miraflores’ es una canción de cualidades cinematográficas.

Así pues, la canción perseguirá esa idea: dejar la ciudad, el distrito y la habitación, que en las tardes sangra como las notas de este último track. Y es que, para disfrutar de esta experiencia plenamente, tal vez es necesario visitar ese trozo de Lima que da cara al mar. García una y otra vez repite los sustantivos malecones y miraflores. No es necesario más, la verdad. Con la construcción de esas imágenes basta y nos sobra.

Este clímax permite que todo cobre sentido: la carátula del álbum –que tiene una mesa servida pero nadie que coma los alimentos– se convierte simplemente otro paso del viaje.

Así, en esta metamorfosis sonora, el cantautor nos ha regalado tal vez uno de los discos más sólidos que tiene el repertorio nacional, pero el cual, debo admitirlo, brilla más en la segunda parte que en la primera. Santa nos abandona, pero todavía hay un plato caliente que lo espera.

Debajo del parlante

Puedes escuchar este disco en las siguientes plataformas:

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