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Game of Thrones: The last of the Starks

La serie vive uno de sus peores momentos. La premura de finalizarla hace que se sacrifique tanto el ritmo como el guion.

Advertencia de Spoilers…

Decir que Game of Thrones actualmente se encuentra en un buen momento es uno de los desaciertos más grandes dentro del mundo de la televisión. La serie que antes nos había entregado momentos maravillosos, recursos bien implementados de guion y una gama de personajes fabulosamente escritos hoy palidece ante la premura de acabar rápidamente y la presión de los fanáticos.

Los dos últimos episodios dan rienda suelta para hacer un análisis a profundidad sobre ello, pero no en el buen sentido. El primero, que en producción audiovisual y música fue bueno, tuvo como principal debilidad un guion estructurado a base de conveniencias y la repetición de un recurso paupérrimo conocido como Deus ex machina. El segundo no respetó a los personajes y repite el pecado de ser escrito pobremente, además de reincidir en lo que no se debe hacer con una serie: el fan service.

En síntesis, lo que falla en ambos es el planteamiento de las situaciones y la resolución de las mismas. Hay mucha forma, pero poco fondo.

Los personajes ya no hablan

Una de las principales características que la serie siempre nos ha ofrecido a lo largo de su emisión es la construcción de personajes. Cada uno de ellos siempre tuvo identidad y propósitos, algo que los diferenciase. Sin embargo, en lo que va de la temporada, paulatinamente, hemos visto esto desaparecer.

En The last of the Starks lo único que se logra es hacer un recuento de los momentos que cada uno de ellos ha vivido. Todos los protagonistas hacen guiños a tiempos pasados, mediante conversaciones y acciones anodinas. ¿En qué momento el guion crea algo nuevo? La serie parece que vive del recuerdo y del fan service, un recurso cancerígeno que ha arruinado a varias historias a lo largo de los años. Hacen falta diálogos ingeniosos y acciones más inteligentes. Todo lo que se dice es el residuo de lo que alguna vez fue. La conversación de Varys sobre el poder es la imitación de una que tuvo con Little Finger años atrás, por ejemplo. Aunque, si tenemos que hablar de recordar el pasado, habría que ver cómo se escribió a Sansa Stark en este capítulo.  

Ella conversa de su violación con The Hound como si se tratase de un hecho simple. ¿En qué cabeza?, pregunto. Por más experiencias que haya vivido y cambios que haya experimentado, jamás se ha expresado así. Allí quienes hablan son los guionistas, no ella. Quieren explicarle a la audiencia, como si esta fuese un cúmulo de retrasados que gracias a lo que le pasó su arco se construyó. Es cierto, pero sólo demuestra el poco tacto e inventiva en el guion. Este despropósito es uno de los más grandes del capítulo, y es seguido por un Gendry convertido en un idiota.

Luego de que Daenerys lo nombrase Lord de Stormlands, el hijo de Robert Baratheon va donde Arya Stark, le propone matrimonio y le declara su amor como si se tratase de un cuento infantil. La cuestión entonces es: ¿En qué momento se justificó el amor?, ¿un polvo es más que suficiente para desarrollar esta emoción? La serie que nos tenía acostumbrados a los detalles y a la subversión de las tramas cliché nos traicionó con esa escena. Pareció una cachetada por parte de los guionistas diciéndonos: ‘tomen, acá está su pareja ideal’. Fan service, si lo resumimos.

El posterior rechazo de la joven Stark va de acorde al personaje, es cierto. Pero esa no es la manera en la que la [antaño] magistral serie planteaba esas situaciones. Es más, podría comparar lo que pasó con cualquier tipo de comedia romántica, poner risas enlatadas y sentir algo de vergüenza ajena.

A contra reloj

Otro aspecto que daña a la historia es el tiempo y el ritmo. Queda claro que la falta de episodios no le juega una buena pasada a los productores ni directores de la serie. En un mismo capítulo vemos desarrolladas tantas tramas de formas tan dispares que el simple hecho de acomodarlas supone una tarea tediosa. Y esto también se refleja en la escritura y estructura del producto final.

La aparición repentina de Bronn en Winterfell es un síntoma de la poca seriedad de la producción actual de la serie. Su discurso y el diálogo que mantiene con Jaime y Tyrion Lannister es soso y no tiene relevancia en la historia principal.

Es más, pudieron haberlo solucionado de mil formas distintas, pero eligieron la más abrupta. El antiguo compañero de Tyrion parecía sacado de una comedia de Hollywood. ¿Con qué propósito lo pusieron en escena? Más allá del elemento cómico, para lo único que sirvió fue para generar más dudas y para que los fanáticos tuvieran algo de qué hablar.

Aunque lo que sí hizo explotar internet fueron las muertes de Missandei y la del dragón Rhaegal. Sólo queda acotar que fueron simples. Si bien ambas sirven como motivaciones para que el personaje de Daenerys se construya como una tirana enloquecida porque sus caprichos ya no son realizables en Westeros, las sucias manos de los guionistas hacen que estas se sientan plásticas e incoherentes.

Para iniciar, no hay lógica en ambas. Las críticas están por toda la web. La que más ha hecho bulla es la de los barcos de Euron y cómo Daenerys no los vio. No obstante, yo tengo una más importante. ¿Cómo es que Tyrion sigue sobreviviendo mágicamente? o ¿cómo es que sólo capturaron a Missandei? En ningún momento se muestra ello y, lamentablemente, esto sólo plasma el hecho de que el episodio hace lo que le parece más conveniente para la trama.

Aparte, no hay un momento pausa en estos pasajes. El capítulo no respira. Por dios, esta serie nos enseñó años atrás cómo lograr que las muertes no sean simplemente un recurso y trasciendan a una experiencia narrativa. Hoy, en cambio, sólo son ornamentales.

Cabe aclarar que hay más historias desarrolladas con apuro. Tenemos a la decisión de los Starks de oponerse a Daenerys, las despedidas de varios personajes [entre estas, el seco adiós que Jon tuvo con Ghost] y la partida de The Hound junto a Arya, que traiciona la idea de mantener a familia Stark unida y rompe con la coherencia que el guion había establecido minutos atrás. Nada, puros desaciertos.

Cersei desteñida

En cualquier tipo de ficción, lo importante son los personajes. Ellos son quienes nos llevan por sus respectivas historias. Uno bien construido no sólo genera empatía con el espectador, sino que trasciende su ficción. Ejemplos, tenemos varios y variados: Spiderman, Luke Skywalker, Bruce Wayne, Pablo Escobar [Narcos], Heisenberg y Tony Soprano, entre otros.

Hasta hace poco, gran parte de los personajes de esta serie de HBO entraban en esta categoría. No obstante, poco a poco, van reduciéndose. Esto pasa principalmente con Daenerys Targaryen. La última mujer de la dinastía de los dragones, cuyo arco narrativo había sido consolidado en 6 temporadas [porque la séptima, al igual que la presente, es un despropósito], ha perdido actualmente cualquier resquicio de personalidad que le quedaba.

Gracias a la pobre escritura de los guionistas, que han decidido resolver su destino en este último episodio, vemos consolidadas las teorías que la presentaban como una loca. Es cierto, elementos planteados a lo largo de toda su trama dan fe de ello, de sus caprichos y lo mucho que le faltaba aprender para gobernar. Empero, la manera en la que ha sido plasmada deja mucho que desear. No es el qué, es el cómo.

La Madre de Dragones no titubea al reclamarle a su supuesto amado [Jon Snow] que guarde el secreto de su origen. Su identidad y su destino convalecen ante los hechos: ella no merece el poder. Y está bien, como planteamiento, me parece correcto, pero lo pidió de una forma tan exagerada y simple, que parecía la situación sacada de una telenovela latinoamericana [con el perdón del caso para las producciones de esta región].

En adición a la ecuación, su reciente deseo de quemarlo todo genera la desconfianza de Varys, que ya arma un tipo de complot en su contra. Y aquello hace que la serie tome otro punto de giro en la trama, que, en lugar de ser inteligente, parece poco substancial y sólo se limita a complacer a los hacedores de teorías y a los canales de Youtube que tienen que vivir de especulaciones. ¿En qué se diferencia Daenerys de Cersei?

En un episodio donde se tendría que haber tratado las secuelas de la guerra y la planificación [inteligente] del ataque a King’s Landing, todo se vio opacado por el desorden de las distintas tramas por finalizar. Game of Thrones ha firmado así su sentencia este año. Ya no es la serie que tanto hemos respetado y querido. Así pues, sólo queda temer y especular qué es lo que se hará en lo que falta de temporada. Nada bueno, si siguen con esta escritura.

Calificación

4/10

Puntos Claves

Lo mejor:

La escena inicial. La despedida de los muertos fue buena. La música siempre es un punto alto en la serie.

Lo peor:

El guion.

Lo raro:

La actitud de cuento de hadas de Gendry. Desentonó con todo.

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«Porque nunca se gana una batalla dijo. Ni siquiera se libran. El campo de batalla solamente revela al hombre su propia estupidez y desesperación, y la victoria es una ilusión de filósofos e imbéciles». -El sonido y la furia

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