Series [dis]Gustos

Winterfell: La ficción de un fan

Después de dos años de espera, Game of Thrones regresa con un episodio que colapsó el servicio de HBO Go y puso en pausa a todo Internet. ¿Valió realmente la espera o es que la serie se ha sacrificado en pos de satisfacer a sus fanáticos?

Advertencia de Spoilers

El inicio de la octava temporada de Game of Thrones se puede resumir como conformista. El guion de Dave Hill dejó mucho que desear. Fue simple, apostó por lo seguro y sólo se limitó a contentar a aquellos fanáticos de la serie que están más preocupados en un «¿con quién acabará tal personaje?», que en la exigencia de diálogos o momentos memorables. Winterfell, nombre del capítulo inicial de la temporada final de la laureada serie de HBO, es una traición a lo que esta significó en sus inicios.

Personajes desaprovechados

Es imposible negar que la escritura del programa ha decaído. La serie ya no se fundamenta en la trama política y social. Hoy, en cambio, gira en torno a la [típica] lucha del bien contra el mal. Y esto [acéptenlo o no] ha afectado a los personajes y sus comportamientos con respecto a temporadas pasadas.

Daenerys dejó de ser la liberadora de esclavos. En este episodio, la khaleesi  confirma su desconocimiento sobre cómo gobernar un reino y mantiene vigente la suposición de que lo que la hace seguir viva son sus dos dragones, su apellido y el ejército que ganó en Essos. Sin ellos ni sus consejeros, sería simplemente una mujer hambrienta de poder, cuyo romance con Jon Snow es tan predecible como aburrido y falso. Así pues, cuando ambos protagonizaron la escena del vuelo de dragones en el norte de Westeros, más parecía un clip de Disney que de HBO.

Eso sólo por hablar de nuestra protagonista, ya que otro de los personajes reducidos es Tyrion. El antes estratega suspicaz y hombre inteligente sumergido en libros, hoy –quizá por su alcoholismo– se ha convertido en una especie de bufón. Lo mismo con Varys, que cada vez más deja de ser la araña y se convierte en una hormiga, o Davos, quien solía ser un contrabandista y hombre recio y que ahora es un anciano usado como un recurso cómico.

Y todo esto se debe en mayor o menor medida a la ausencia de G.R.R. Martin. Desde su partida, decisiones muy drásticas se han tomado tanto en el guion como en la construcción de los personajes. Pero creo que nunca antes hubo un episodio tan parecido a un fan fiction como este.

La confirmación de que Gendry y Arya podrían tener algún tipo de relación amorosa; Jon y Daenerys montando dragones como si fuesen Aladino y Jazmin; e incontables cantidades de chistes han hecho que este capítulo sea simplemente un momento de cosecha de todo lo que antes se había establecido, pero a su vez sacrifica en el camino la seriedad del show. En la hora que dura el episodio, este se pierde en su referencias y deja la autonomía de la obra. Si tuviese que compararla con cualquier otro producto audiovisual, diría [y me perdonen los siete dioses] que se pareció a las películas de Marvel o incluso al Hobbit.

Cimientos

Sin embargo, tampoco hay que ser muy duros. A veces Game of Thrones recuerda que es una serie de prestigio y de todos los premios que ha obtenido. Existen todavía momentos de destello. Y esto queda ratificado en las escenas de Samwell Tarly, Cersei Lannister y Sansa Stark. El primero, por ejemplo, se lleva cada segundo en pantalla con una actuación increíble al enterarse de la muerte de su padre y su hermano frente a la perpetradora de ello, Daenerys. Y se vuelve la pieza fundamental de la historia cuando le revela Jon Snow su verdadero origen. Sin lugar a dudas, de lo mejor del episodio.

Con el mismo talento actoral, podemos destacar a dos de las grandes mujeres de Westeros: Cersei y Sansa. La primera ahora está consumida por la soledad, la locura y el odio. Sus escenas son el recuerdo de lo que en algún momento fue el programa de televisión, un drama lleno de emociones extremas. Con su actuación, Lena Headey solidifica otro gran momento en la historia del personaje. La segunda, en cambio, se encuentra en un estado de superioridad. Si tuviese que apostar por un personaje que merecería llevarse el Trono, sería Sansa Stark. Cuando aparece en el plano nos recuerda que la serie todavía no abandona sus cimientos. Mientras otras supuestas reinas vuelan sus bestias, ella gobierna. Y son sus diálogos punzantes y acertados que hacen que el episodio no se desmorone.

Este ha sido un regreso donde mucho más ha pasado: El avance de la Night Watch y los Wildlings; el encuentro de Jaime y Bran; el inicio de la redención de Theon; y las tensiones en los señores del norte. Fue un capítulo con apuros, que se ha encargado de cimentar lo que se verá en los siguientes. Tal vez por ello flaquea en muchos aspectos y ha preferido ser más ‘familiar’. Por ello, espero que sólo hayamos presenciado la calma antes de la tormenta.

Logotipo

Calificación

6/10

Puntos fijos:

Lo mejor:
Sansa Stark y Samwell Tarly.

Lo peor:
La irreal relación entre Jon y Daenerys y los chistes incómodos.

Lo raro:
Lo rápido que fueron algunos eventos como la trama de Theon Greyjoy.

Licencia Creative Commons
Winterfell: La ficción de un fan por Leonardo Casiano se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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